El Ejecutivo nacional negó que haya un "brote antisemita" en el país y descartó que en el acto por el aniversario del Estado de Israel se haya facilitado una "zona liberada", mientras el gobierno israelí reclamó saber "quién está detrás" de los incidentes y reclamó que se castigue "con severidad" a los responsables.
Las agresiones propinadas el domingo a integrantes de la comunidad judía, que resultaron heridos por parte de un grupo de militantes antisionista, tuvo una rápida repercusión internacional por la intervención de un funcionario del gobierno de Tel Aviv y un comunicado de repudio del Centro Simon Wiesenthal.
Dos centenares de militantes que se solidarizaron con los detenidos realizaron ayer manifestaciones frente a la Embajada de Israel.
El ministro de Justicia y Seguridad, Aníbal Fernández, afirmó que "no hay un brote antisemita" en el país porque "el pueblo argentino no piensa de ese modo", sino que son unos "diez o quince personajes que fueron y agredieron a la gente y que son los mismos que en otras oportunidades se manifestaron de tales formas".
Anoche, en los templos judíos del barrio porteño de Belgrano, recibieron dos amenazas de bombas, por lo que debió procederse a una evacuación por precaución, según informó el presidente de la DAIA, Aldo Donzis.
