El diputado nacional Eduardo Cáceres fue procesado el pasado 16 de diciembre por lesiones leves agravadas por el vínculo debido a la agresión que le causó a Gimena Martinazzo. Finalmente, ayer el legislador retomó sus funciones en el Congreso, lo que causó la indignación de su expareja, que se expresó con un duro mensaje en las redes sociales.
"No es casual que suceda en la misma semana que el femicidio de Úrsula Bohillo, es el efecto de la misma causa: la indiferencia del Estado para con las mujeres que sufrimos violencia de género. Con el agravante de que un diputado de la nación es creador de leyes y, en este caso, el que las viola también. Eduardo Cáceres está procesado, es decir, la Justicia tiene semiplena prueba de su culpabilidad. Sin embargo vuelve a ocupar la banca de los sanjuaninos y de las sanjuaninas con la misma impunidad con la que el femicida de Úrsula se paseaba libre a pesar de las 18 denuncias que radicó la victima antes de morir. La impunidad que les otorgan sus pares cuando los protegen por acción u omisión", escribió Martinazzo.
Además, la exfuncionaria de Cambiemos señaló que el artículo 66 de la Constitución Nacional "reglamenta la disciplina del Congreso de la Nación, otorga herramientas para la remoción de un congresista por «inhabilidad física o moral». La Constitución, sabiamente, otorga el mecanismo para la protección de la honorabilidad de las Cámaras".
"El problema es que en el afán de proteger a los violentos, el Estado se vuelve contra Úrsula contra Micaela, contra mí y las cientos de miles de mujeres que día a día sufrimos el calvario de la violencia física, espiritual y psicológica. En el caso de Eduardo Cáceres, los instrumentos para removerlo a él y a cualquier congresista que esté inhabilitado moralmente están. Tal cuál sucedió con el diputado Amerí", agregó.
Cáceres había solicitado una licencia en la Cámara baja de la Nación por 60 días. A principios de diciembre, Martinazzo radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer y luego subió una publicación en Facebook en la que escribió "Hoy dije Basta". Luego, ratificó en la Justicia que fue víctima de lesiones y amenazas.

"Ver a mi agresor legislando me causa la misma sensación de desamparo que sienten muchas mujeres cuando sus agresores violan perimetrales, son protegidos por sus compañeros de trabajo, etc. Pero son ustedes, fundamentalmente los jóvenes, cuando se movilizan por las calles, cuando piden Justicia los que me transmiten fuerza y esperanza. También los partidos, las agrupaciones y los dirigentes que me hacen llegar su solidaridad", agregó la mujer.
Para concluir, la denunciante escribió que "los cimientos del sistema se están moviendo mal que pese a muchos y ante la alegría de quienes apostamos por ese «otro mundo es posible» en el que las mujeres no tengamos miedo y seamos respetadas. Es tiempo de que los tres Poderes del Estado tomen nota y no encubran a los violentos. La sociedad se los reclama, se los pide en la calle. Hagan algo. Basta de impunidad, basta de violencia. Es tiempo de cambiar la foto. La hora es ahora y ahora es la hora".

