Los daños que provocó en la red de canales el fortísimo terremoto ocurrido en el año 1977 fueron terribles (ver fotos de archivo): Paños enteros quedaron destruidos, los cursos desalineados en muchos tramos por completo y en otros literalmente cortados a la altura de las juntas de dilatación, que generaron hasta inundaciones en fincas linderas. El Canal Sarmiento es el que permite regar a los productores ubicados en la margen Sur del río San Juan.
Desde ese momento, y en el caso del Canal Sarmiento, prácticamente no se realizaron reparaciones en la red de canales provinciales, excepto que el colapso fuera total -desbordes que generaban inundaciones- y apenas se reacondicionaba el tramo crítico. En el año 2009 y con otra inversión millonaria -$30 millones- se reparó el Canal del Norte, que también quedó casi obsoleto con el último terremoto sanjuanino.
“El terremoto básicamente lo que hizo fue desalinear el canal por completo, tanto en su pendiente como en su sección y abrir las juntas de dilatación. Hay que tener en cuenta que éste es un tipo de canal construido de hormigón simple -no es armado-, con juntas cada 5 metros, como la mayoría de los canales sanjuaninos”, explicó la ingeniera Marta Paz, coordinadora técnica del proyecto. Y agregó: “Al haber quedado desalineado el canal perdió casi por completo capacidad de conducción y al romperse las juntas empezó a perderse agua. Estas pérdidas de agua hacen que arrastre la base del canal y pierda la sustentación”.
Durante años y hasta la actualidad, casi el 70% del agua que se envía a departamento Sarmiento termina siendo derivada por el colector Cochagual, que es un canal de tierra que corre paralelo al Canal Sarmiento. “Esto implica que se escurra mucha agua, pero por las malas condiciones del viejo canal termina siendo mejor enviarlo por el canal colector. Esto con el nuevo canal va a cambiar y fundamentalmente vamos a optimizar el recurso hídrico”. A consecuencia de esto, los productores del Sur provincial están desfavorecidos frente al resto, porque reciben agua de menor calidad, porque se trata de una mezcla de otros canales secundarios que tienen otros afluentes por fuera del río San Juan, que además traen mucha salinidad, lo que es negativo para los cultivos y se agrava en determinadas épocas del año, según explicaron las autoridades del departamento.

