Marcela Díaz, cabo de la Policía Federal del área científica que llegó desde Buenos Aires con 35 colegas más de esa sección especialmente para trabajar en la seguridad de la Cumbre de Presidentes del Mercosur, era la única que podía dar el visto bueno para que alguien atravesara la barrera que conducía al Del Bono Park Hotel. Su "no" era contundente para todos los que no cumplían con el requisito de la acreditación que sólo por ayer se ajustaba a un registro de papel en el que figuraban los vecinos de la zona y la patente de su vehículo.
El tema es que no todos habían cumplido con el requisito y uno de los casos observados alrededor de las cuatro de la tarde era un vecino que no figuraba con la patente de la camioneta. Eso lo obligó a ir hasta el Centro Cultural Amadeo Conte Grand donde se daban las acreditaciones de último momento y se tomaba la huella digital que será lo único que permitirá en el día de hoy ingresar a la zona vallada.
Para eso la Policía Federal cuenta con un moderno sistema que permitirá reconocer a los acreditados y así habilitar el paso hasta su casa o hasta la Estación de Servicio, al Alto del Bono Shopping o al Club Ausonia.
Este caso se multiplicó varias veces y hasta un adolescente que quería visitar a un amigo debió volver a su casa. "Las visitas de placer por esta zona en estos dos días no corren", dijo Marcela.
La cabo de la Policía Federal permaneció allí por cerca de 9 horas, acompañada por miembros de Gendarmería Nacional hasta que fue reemplazada por una colega.
Eran casi las seis de la tarde y todavía no había ingresado ningún Presidente, tampoco había público que esperara porque si bien allí se hospedaba Cristina, se sabía por los medios que había pasado directamente a los actos programados en Chimbas.

