San Juan, 17 de julio.- En plena crisis de la minería, esta tarde se reunirán en la provincia gobernadores y empresarios del sector minero.

A los arribos de Luis Beder Herrera (La Rioja), Lucía Corpacci (Catamarca), Paco Pérez (Mendoza), Jorge Sapag (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro) y los electos para el próximo periodo, el riojano Sergio Casas y la fueguina Rosana Bertone, se sumarán Daniel Scioli, la primera mandatario de Tierra del Fuego y Julio De Vido.

Empresarios ligados a la minería elaboraron un petitorio de diez puntos para entregarle al candidato a presidente del Frente para la Victoria, a saber.

1. Revisión de las principales herramientas de la política económica. Entre ellas la

paridad peso-dólar, la inflación, cepo cambiario, las remesas de divisas y

dividendos, las DJAI, el aumento constante de las cargas tributarias, la distribución

de las mismas (Nación-Provincia) y el sinceramiento de los costos internos.

2. El impacto de las importaciones mineras en la balanza comercial es magro

comparado con la exportación del sector. Sustituir importaciones es una tarea

permanente y debe alentarse, nunca con procedimientos que afecten los plazos de

entrega, las calidades de los bienes que se requieren o precios que afecten la

competitividad del sector.

3. Respeto a la ley madre de la actividad, el Código de Minería, trabajando para que

esta industria lícita hoy prohibida en siete provincias, se pueda desarrollar en todo

el país; y a la seguridad jurídica, instrumento imprescindible para una actividad

que demanda tiempos en exploración y desarrollos que pueden requerir varias

décadas.

4. Recuperación de la competitividad impositiva con respecto a otros países

latinoamericanos y del mundo. Las retenciones, inexistentes en los países mineros

restringieron la inversión; un solo proyecto de clase mundial de los que se

detuvieron o no arrancaron por ese motivo, tributaría sólo por impuestos a las

ganancias, más que todo lo que se recauda por retenciones. Devolución en tiempo

y forma de los impuestos en la etapa exploratoria para posibilitar su reinversión y

nuevos descubrimientos.

5. Redistribución equitativa de la recaudación de la industria minera a las provincias y

municipios donde se desarrolla la actividad consolidando desarrollos sustentables.

6. Programas de gobierno claros, que expliciten las políticas públicas para la Industria

Minera, incluyendo el fortalecimiento de controles de excelencia y participativos

que despejen dudas en la población, sobre el aprovechamiento racional del

recurso, la seguridad de los trabajadores y el estricto cuidado del medio ambiente.

7. Definición clara del rol del Estado Nacional y las provincias, cuando se desalienta la

inversión minera, por sumar a sus funciones de regulación y control, la

participación estatal empresaria compulsiva en el negocio minero y la adopción de

impuestos y otros tributos de carácter marcadamente inconstitucional.

8. Difundir y promover ante la sociedad argentina los beneficios de la industria

minera. Diagramar una política de difusión desde el gobierno, el ministerio de

educación, cámaras, sindicatos del sector y empresas para desmitificar en la

sociedad argentina los prejuicios que se tienen de la minería.

9. Fortalecimiento de un Acuerdo Federal Minero de amplio alcance, capaz de

revertir la actual discriminación que la minería metalífera sufre en algunas

provincias (Mendoza, Chubut, San Luis, Tucumán, La Pampa, Córdoba y Tierra del

Fuego), en abierta violación a la Constitución Nacional y al Código Minero.

10. Consagrar la industria minera como política de estado honrando su carácter de

utilidad pública. Cumpliendo estas premisas, se podría triplicar exportaciones y

pasar en un futuro mediato a darle al país más divisas que los que ingresan por

toda la Pampa Húmeda. No existe ninguna otra actividad económica significativa

que destine la mayor parte de sus ingresos por ventas en salarios y proveedores de

bienes y servicios.