San Juan.- Pasaron sólo 8 meses desde que Julián Gil juró por Dios y la Patria ante el pueblo de Caucete. Sin embargo, en ese corto lapso, el Intendente y algunos de sus funcionarios se transformaron en noticia y tuvieron, en promedio, un escándalo por mes de gobierno. Es más, algunos de esos hechos llegaron a los medios nacionales e incluso de otros países.
Ya el inicio del mandato de Gil generó críticas. Es que, después de tomar el mando del municipio, el funcionario decidió elevar el gasto político anual del departamento en $ 9,7 millones. El motivo: casi duplicó los cargos del municipio creando 16 nuevos y se aumentó cerca de $ 20.000 pesos.
Sin embargo, esa situación no fue la que más revuelo armó, sino que al armar el gabinete nombró a varios de sus familiares. Entre ellos, a su hija de sólo 19 años, a quien puso en el cargo de jefa de Gabinete; a su hijo, que quedó a cargo del área de Deportes; a su esposa, como secretaria de Acción Social; a su hermano David, a quien le dio el cargo de jefe de Compras; y a su hermana Delfina, quien quedó encargada de la Jefatura de Legales.
El hecho fue tan comentando que no sólo se publicó en medios nacionales sino que además traspasó las fronteras del país. Como consecuencia, Gil dejó sin efecto el nombramiento de sus hijos y desistió en la idea de poner a su hermano Ernesto a cargo de Ganadería.
Un patrullero de la comuna fue después el foco de la noticia. En junio pasado, demoraron al encargado de Prensa del municipio por manejar ese auto de la Policía a alta velocidad y sin habilitación. Ariel Fernández, el involucrado, circulaba incluso con las sirenas encendidas.
Días después, Gil fue nombrado en otro hecho en el que intervino la Policía. Carlos Méndez, quien fue detenido por portación de marihuana, aseguró ser amigo de Gil y fuentes cercanas a los protagonistas aseguraron que Méndez era puntero del Intendente. Sin embargo, luego el funcionario salió a desmentir esos supuestos lazos.
Luego llegó el duro enfrentamiento con el exintendente Juan Elizondo, por la supuesta deuda que la gestión de Gil heredó. Mientras el actual funcionario aseguró que debía pagar un saldo en rojo de más de 20 millones, su antecesor aseguró que eso era mentira.
Tras pasar el mal trago, Gil volvió a quedar involucrado en una situación escandalosa. A principios de julio salieron a la luz una serie de escuchas que planteaban un vínculo entre el Intendente y Pedro Bustos, investigado en el marco de una causa de facturas truchas y venta de documentos apócrifos y borrados de deudas de la AFIP. Gracias a eso, el Concejo Deliberante caucetero llegó a analizar la posibilidad de iniciarle juicio político, lo que luego fue descartado.
En el medio de la tensión, quien hizo escuchar su voz en los medios fue la concejal departamental Romina Rosas. Ella se puso al frente de las investigaciones vinculadas al Intendente y denunció haber sido amedrentada por un aparente asesor de Gil. Luego, incluso fue víctima de una especie de ritual de magia negra en su contra que fue armado en con sal en el municipio.
La última situación que puso al jefe comunal caucetero y sus funcionarios en la mira mediática fue el que involucró a su director de Tránsito, quien fue despedido el fin de semana pasado después de que saliera a la luz un video en el que conducía una camioneta a 190 km/h y se reía de la situación. Una vez más, Caucete fue noticia en los medios nacional que reprodujeron una y otra vez las imágenes.
