Luego de asumir como diputado nacional y a 5 días de entregarle el bastón de mando a Sergio Uñac, tras 12 años en el poder sanjuanino, José Luis Gioja recibió a DIARIO DE CUYO y se mostró sumamente distendido y relajado en la charla. Asegura que se emociona cuando sus colaboradores o la gente que lo conoce lo despiden con lágrimas del sillón del Gobernador, pero resalta que está tranquilo porque entre las cosas que le aportó a la provincia se encuentra el hecho de devolver el orgullo de ser sanjuaninos. La extensa entrevista se realizó en el despacho de la casona de Paula y Libertador que lo cobijó por más de una década, del que está retirando sus cosas para dejarle el lugar a su sucesor. De manera muy suelta y con humor, Gioja contó anécdotas imperdibles de su gestión de Gobierno, su tarea política y su faceta humana que nunca habían visto la luz de manera pública, sino que habían quedado reservadas al ámbito de la intimidad. Así explicó por qué tomó la decisión de ir por la re reelección, la diferencia política que tuvo con su hermano César y rememoró la vez que tuvo una fuerte discusión con el expresidente Néstor Kirchner, quien prácticamente lo echó de su oficina. Recordó el lobby y la presión empresarial que recibió por una obra pública, ante la cual remarcó que no cedió; la ocasión en la que casi se va a las manos con un conocido productor; cuando echó a un funcionario por tomarse vacaciones; su vieja aspiración presidencial; cuando sonó su nombre para ser vice de Kirchner, y la ocasión en la que recurrió a una estrategia para destrabar la realización de los diques.
Si bien la entrevista se desarrolló en su oficina, Gioja se hizo un tiempo para recorrer los jardines de Casa de Gobierno y recordar los almuerzos que organizó para funcionarios y dirigentes que lo visitaron y que él considera ‘amigos’, con el horno de barro como protagonista de exquisitas empanadas. Entre los muchos comensales resaltó a Ginés González García, al ‘Flaco’ Kirchner, como le gusta llamarlo, y a la presidenta Cristina Fernández. Así, las vivencias con el expresidente fallecido no tardaron en aparecer. Como la vez que tuvieron una dura discusión. El sanjuanino había llamado por teléfono a Kirchner y éste le dijo que se fuera a la Casa Rosada. Todo parecía normal, pero el santacruceño lo esperó furioso con un diario sobre el escritorio en el que constaba que había recibido a Mauricio Macri en San Juan. ‘Andá pedile plata a él’, le retrucó a Gioja y ambos terminaron a los gritos. El sanjuanino se retiró del despacho, pero a los minutos Kirchner volvió a llamarlo y aclararon los tantos.
De esa historia que hoy cuenta con una sonrisa, pero que en aquel momento confesó que le causó un dolor de cabeza, pasó sin escalas en el relato a cuando casi quedó varado en China gracias al santacruceño. Como Gioja se demoró en armar las valijas, Kirchner salió con la comitiva del hotel rumbo al aeropuerto. Fue así que el Gobernador se quedó sin nadie que hablara chino, aunque pudo tomarse un taxi y comunicarle de alguna forma al chofer que fuera al aeropuerto porque si no, no regresaba. Medio en broma y medio en serio, el entonces presidente le recriminó la demora.
La relación con el santacruceño nació con cierta desconfianza, pero se armó y consolidó con el paso de la gestión. Gioja reconoció que en la elección del candidato presidencial del peronismo para el 2003, al principio sintió que ‘Kirchner no era del palo’.
– ¿Con quién se identificaba más?
– Yo era más amigo del gallego De la Sota (José Manuel) y que cuando este no prendió, todos apostaban por Carlos Reuteman. No saben la desazón cuando le dijo a Eduardo Duhalde (presidente en ese entonces) que no iba a ser candidato…
Cuando el bonaerense ungió a Kirchner, Gioja se sinceró y en ese momento pensó: ‘Che, ¿pero no hay otro? Hasta el apellido es difícil’, dijo entre sonrisas. Con el paso del tiempo, ‘me sorprendió gratamente porque vi un tipo con tanta decisión, era brillante, sincero, un negociador, sabía cuándo tenía que apretar’.
Con un café de por medio, la charla giró hacia una decisión que encaró y que movió el avispero político en ese momento, además de generar tensión a nivel familiar. Fue cuando enmendó la Constitución provincial, en 2011, para quedar habilitado para ir por una segunda reelección. ‘Lo hice muy consciente y la llevé adelante porque no estaba claro quién podía ser mi sucesor’, destacó. En ese debate interno del PJ, su hermano César, por entonces senador, aspiraba a continuar su legado, pero el Gobernador igual avanzó para repetir por otro mandato.
– ¿La decisión fue porque no lo veía a César como su sucesor?
– Tuvo que ver porque no lo veía. Observaba a sectores muy contrapuestos y cuando ves ese escenario no podés dejar que sea. Por eso tomé la decisión de reformar la Constitución, de ir al plebiscito y hacer lo que hicimos.
Tras la decisión, César Gioja inclusive hizo campaña para que los sanjuaninos votaran y no habilitaran la re-re. ‘Fueron enfoques distintos, la verdad que me dolió’, se sinceró José Luis.
– ¿Quedó una fisura en la relación?
– Hubo un malentendido que indudablemente dejó una huella, pero las cosas con el tiempo se van solucionando. Estamos bien con César, nos hemos visto y nos visitamos.
– ¿Por qué no incluyeron una cláusula transitoria en la enmienda constitucional que contabilizara los mandatos? ¿Se quería presentar en 2015?
– Y… En política siempre hay que dejar una puerta un poquito entreabierta. No es picardía, es tratar de pensar en el futuro.
Sin embargo y pese a que sigue afirmando que estaba en condiciones de volverse a presentar como candidato a gobernador, reiteró que decidió bajarse para privilegiar a su familia y porque tuvo una fuerte influencia el accidente de helicóptero que sufrió hace poco más de 2 años. ‘Lo hice escuchando a muchos, sobre todo a mis afectos, y a un análisis retrospectivo de mi situación. Fue la campanita que me sonó en octubre de 2013’, remarcó.
En la charla también surgieron los trasfondos de las negociaciones que se llevaron adelante para destrabar, por ejemplo, el tema de los diques Caracoles y Punta Negra. Ahí se pone orgulloso del camino elegido y en su voz se nota la satisfacción. Es que además de la maraña de impedimentos legales, existieron lobbys poderosos. ‘Había juicios contra el país, entre las empresas y de las compañías contra el Estado provincial’, señaló.
– ¿Alguna de las empresas lo apretó?
– Sí, una de ellas quería hacer la parte electromecánica que ya la estaban haciendo los chinos, querían que rompiéramos con ellos, a quienes ya se les había pagado por las turbinas, y obviamente les dije que no.
Entre risas, asegura que el rechazo a las presiones fue con otro tono y con palabras más fuertes. ‘Nunca cedí a los aprietes’, destacó.
Pero en 12 años de gestión no fue el único apriete, ya que también hubo planteos ‘de funcionarios de Buenos Aires’, aunque prefirió no dar detalles. ‘¿Por qué le vas a dar tal obra a tal tipo si no es argentino?’, lo cuestionó uno de ellos. ”Por tal motivo’, les dije, y por suerte entendieron’, señaló.
Sin embargo, Gioja no quiere dejar pasar la anécdota de las negociaciones por los diques y se para, se acomoda la campera y dispara: ‘Antes de ir a ver al ministro de Economía de Kirchner, Ricardo Lavagna, con todo el tema arreglado, faltaba una empresa con la que no habíamos acordado. Entonces les dije a los directivos: ‘La cosa va a ser así y tienen 15 minutos para arreglar el problema, si no buscamos a otra compañía”. Pese a ese tono imponente, el Gobernador contó que por dentro era puro nervio porque en realidad ‘no había otra compañía’, se sinceró. La espera de la definición de la empresa, de la que no quiso revelar el nombre, fue angustiante, tensa y desesperante.
– ¿Qué pasó cuando salieron del lugar en donde estaban deliberando?
– Llegaron y nos dijeron: ‘Sí, bueno, lo vamos a aceptar’.
Al oír esa respuesta, Gioja explicó que sintió una bocanada de aire fresco y lo graficó desplomándose en su sillón emitiendo un ‘aaahhh’ de alivio. ‘Firmaron todo, atamos todo el convenio y salimos volando al Ministerio de Hacienda’, remarcó feliz.
Entre sus anécdotas con Kirchner, recordó que inclusive ambos firmaron acuerdos por obras públicas cuando todavía no estaban confirmados los créditos, pero que debido al empuje, las ganas y la vocación del santacruceño, los fondos se conseguían y las obras se materializaban.
Si bien la entrevista se desarrolla en un clima relajado, Gioja toma algo de temperatura cuando recuerda la única vez que estuvo a punto de intercambiar golpes con un conocido productor agrícola. Con algo de vergüenza, reconoce que se trata de Juan José Ramos y que la situación casi llegó a ese límite debido a una protesta que realizaron los viñateros en la puerta de su casa cuando él no se encontraba y sí estaba su esposa Rosa y su hijo Franco. ‘Mi mujer y mi hijo estaban muy asustados porque sentían bocinas y cosas en la puerta. Rosa me llamó y no pude atender inmediatamente porque estaba en un acto en Ullum. Cuando me pude comunicar, me dio mucha bronca, me fui y la verdad que estuve mal’, dijo todavía compungido. Es que admitió que lo buscó a bordo de un vehículo y cuando lo encontró, lo interceptó, le abrió la puerta de la camioneta y lo encaró diciéndole ‘bajate y decime lo que querés’. A pesar de que recuerda la historia con un toque de humor, se lo nota nervioso, golpea repetidamente el escritorio y repite que estuvo mal y que ‘por suerte no pasó a más y después lo hablamos’.
En un tema en el que también se lo ve incómodo y del que prefiere no hablar demasiado es la interna Uñac-Lima, aunque asegura que ‘es natural y normal en un partido tan dinámico como el nuestro, con tantas posibilidades. No fue difícil porque desapareció y se arregló hablando. Uno es el gobernador electo y el otro es el vice’.
– ¿Y con Walter Lima?
– La verdad es que no me gusta hablar porque es parte de la realidad que se vive, pasa en las mejores familias y es normal que suceda.
En el caso de las internas, reconoce que en sus mandatos han existido porque ‘es parte del hombre’. Pero en una señal de firmeza, aseguró que ‘cuando se complicaban, se iban los dos del Gobierno y me ha sucedido. Lo más difícil es conducir’.
En eso de manejar a su Gabinete, remarcó que ‘mi molestia más grande en estos 12 años ha sido llamar al teléfono de un colaborador, a la hora que sea, y que salte el contestador’. Aunque evitó dar nombres, señaló que fueron pocos los casos y sobre todo al principio, porque ‘se acostumbraron a que si los llamo a la una de la madrugada es para solucionar un problema’. Inclusive, una muestra de su mano dura sobre ese tema fue cuando a poco de asumir su primera gestión, le pidió a sus ministros y colaboradores que no se tomaran vacaciones debido a la difícil situación económica en la que se encontraba la provincia. Sin embargo, uno de sus funcionarios, del cual no quiso revelar su nombre, desobedeció la orden y lo echó de su equipo.
En la charla no quedaron afuera las versiones que circularon sobre su hipotética candidatura como vicepresidente de Kirchner, en el caso de que éste no hubiera fallecido. ‘Conversamos el tema la última vez que vino a San Juan’.
– ¿Qué fue lo que le dijo?
– ‘¿Te gusta la fórmula Kirchner-Gioja?’. Fue como una posibilidad, pero no me preguntó si lo quería acompañar en la vicepresidencia. Fue una chanza. Yo le dije que estoy para cualquier cosa de lo que él me ofreciera.
Reposando en su sillón, el Gobernador también admitió que si no hubiera sufrido el accidente de helicóptero, ‘era probable que hubiese estado haciendo fuerzas para jugar a nivel nacional’.
En la entrevista, Gioja no dejó de recordar a su familia, su principal sostén durante el accidente de helicóptero, el momento más difícil de su vida. Emocionado, reconoció que hasta octubre de 2013 no fue el mejor compañero de su esposa Rosa y que tras ese episodio empezó a compensarla a través de gestos cariñosos como besarla al salir del hogar y regalarle cosas. Inclusive ratificó que cumplirá su promesa de llevarla a la Virgen de Lourdes en Francia. En el cierre de la nota, recordó las pesadillas que tuvo cuando estuvo internado. ‘Soñaba que me salían como plantas de la boca y yo me las tironeaba con las manos. Ahí fue cuando me saqué una sonda. Además, cuando estaba acostado, veía gente alrededor que decía que me querían hacer cag… yo me aferraba a una cadenita de San Benito y gritaban ‘quítensela porque eso lo está salvando’. Fue un momento muy duro’, resaltó.
