La salida de Gran Bretaña de la Unión Europea ha ocasionado una revolución económica y financiera en el mundo de los negocios del planeta. Cómo la industria de las bebidas se ven afectadas es el motivo de la nota. El Observatorio Vitivinícola Argentino publicó un interesante informe de la consultora Rabobank International donde explica que los efectos completos de esta salida son difíciles de predecir. En el corto plazo una de las consecuencias más notables ha sido la marcada devaluación de la libra esterlina, mientras que la necesidad de renegociar acuerdos comerciales, y la incertidumbre que esto crea para todo el mundo, se vislumbra en el largo plazo. Los cambios producidos por esta decisión tendrán especial impacto en la industria de bebidas, dado que el Reino Unido juega un gran rol como importador (por ejemplo con el vino) y como proveedor (whisky escocés). Con un alto nivel de incertidumbre, las empresas de bebidas están preparando planes de contingencia que comprenden estrategias para el corto y el largo plazo con el objetivo de mitigar riesgos y detectar nuevas oportunidades.
Desde las elecciones en mayo de 2015 la libra esterlina se ha mantenido débil. Aunque se apreció contra algunas monedas, por ejemplo el rand sudafricano, se depreció contra la moneda de la mayoría de los socios comerciales del Reino Unido. Esto, para las empresas que tienen exposición a la libra esterlina y otras monedas, significa que las variaciones en los tipos de cambio tendrán como consecuencia efectos en las transacciones en si mismas, pero además las variaciones por reportar en una moneda diferente a la empresa madre (‘translation effects’). Para algunas empresas estos efectos no se van a ver de manera inmediata señala Rabobank, debido a que pueden protegerse de las variaciones del tipo de cambio mediante estrategias de cobertura, o porque se realicen transacciones al tipo de cambio histórico. Sin embargo si la debilidad de la libra vino para quedarse, en el mediano plazo los efectos de esta depreciación se van a hacer más visibles. Los efectos también serán distintos si se trata de una empresa exportadora o importadora. En líneas generales, señala Rabobank, que las empresas del Reino Unido que exportan sus productos se verán beneficiadas, en tanto aquellas que importan se verán perjudicadas.
Implicancias sobre posibles barreras comerciales La decisión del Reino Unido de abandonar la Unión Europea desencadenará un proceso de renegociación de acuerdos comerciales. Los acuerdos existentes seguirán vigentes por un período de 2 años, contados a partir de que se invoque el artículo 50 del Tratado de Lisboa (la solicitud formal de salida de la Unión Europea). Esto aún no ha sucedido, y señala Rabobank que varios medios dudan que vaya a suceder, manejando la posibilidad que se convoque a un nuevo referéndum o que por lo menos Escocia, Irlanda del Norte y Gibraltar decidan permanecer en la Unión Europea. Suceda esto o no, lo cierto es que desde que se active el artículo 50 y por los siguientes 2 años, el Reino Unido seguirá siendo parte del mercado común de la Unión Europea y continuará beneficiándose con los acuerdos comerciales que tiene la UE con el resto del mundo. Después de estos 2 años es poco claro qué podrá pasar con el Reino Unido en materia de acuerdos. Por un lado el RU podría conseguir acuerdos más favorables con países fuera de la UE. Al negociar acuerdos, la UE debe tener en cuenta los intereses de muchas partes, no necesariamente la del Reino Unido. Pero por otro, señala el informe de Rabobank, no hay que perder de vista que muchos socios comerciales de la Unión Europea han hecho grandes concesiones en sus acuerdos con el fin de acceder a este gran mercado de más de 500 millones de habitantes, y que si bien el Reino Unido es un mercado interesantes (65 millones de habitantes) no tiene la magnitud del primero.
En conclusión, si bien habrán compañías que se verán beneficiadas, el efecto será en general negativo.
