Este año en que el clima fue adverso para los viñedos mendocinos y los bodegueros vinieron aquí de compras se notó el aumento de la venta de uvas finas sanjuaninas a la vecina provincia: en esta vendimia se enviaron más de 7,1 millones de kilos en racimos de alta gama a bodegas de Mendoza, según los datos brindados por la Dirección de Asuntos Vitivinícolas de la provincia en base a información de las barreras fitosanitarias. Eso es un incremento del 33% interanual, con 1,8 millones de kilos más que los 5,3 millones que salieron del mismo producto en el 2015 (ver infografía). Pese a que es un salto importante y sobresale más si se lo compara con la caída del 47% que tuvieron esos envíos el año pasado, hay que advertir también que no se trata de un incremento excepcional, sino que está acorde al ritmo de venta histórico en relación al total de uvas cosechadas para vinificar (sin contar la que va a pasas o uva en fresco). Es que del total de uvas cosechadas para industrialización este año -unos 555 millones de kilos- lo comercializado a Mendoza fue tan solo del 1,28%. Supera al 1,08% del 2015 y no alcanza al 1,65% del 2014 en que la cosecha fue mayor; pero se estabiliza frente al 1,33% del 2013 y el 1,30% del 2012. De esa manera, se puede inferir entonces que los mendocinos vinieron a buscar en los viñedos locales mas o menos la misma cantidad de uva que en los últimos cuatro años. Lo que sí es inobjetable es que este año esa demanda fue la que provocó una escalada de precios – al doble y triple- , llegando a tonificar los bolsillos de los productores que tenían uvas finas y las vendieron a mendocinos. En otras palabras, y con una mirada más amplia hacia años atrás, este 2016 la venta de uvas a Mendoza movió más el precio que el volumen. Por ejemplo, las tintas finas como el Malbec o Merlot rondaron los $6 y $ 7 el kilo, frente a los 2,50 del año pasado. Y hoy cualquier Malbec ronda los $15 y antes eran $6 el litro.
PROS Y CONTRAS:
Si es bueno o malo que se venda uva fina a Mendoza, depende del cristal con que se lo mire. Por un lado, en el Gobierno y en el sector privado dicen que esas ventas significan un reconocimiento de que los viñedos locales pueden ser proveedores de excelentes varietales. ‘’Lo que se vende no es uva Cereza, son varietales de alta gama, mayoritariamente de Pedernal o del Valle de Calingasta lo que indica que aquí se produce uva de excelencia’’, destacó Fioravante Da Rold, director de Asuntos Vitivinícolas de San Juan.
‘’Es indudable que aquí se produce buena calidad y que al productor de finas este año tuvo buen precio debido al problema sanitario que tuvo Mendoza’’, añadió Marcelo Ureta, titular del Consejo de Enólogos.
Pero también advierten de la necesidad de delinear un plan para que la provincia tenga mayor infraestructura y pueda elaborar sus propios vinos finos, de lo contrario, se seguirán exportando etiquetas mendocinas de prestigio con uvas sanjuaninas. ‘’No podemos ser proveedores de materia prima porque perdemos competitividad, no ganamos mercado’’, opinó Ureta. ‘’El negocio esta en agregar valor, y creo que este año que había menor producción, se debió delinear algún plan estratégico para la provincia para conquistar mercados con vino propio, abasteciendo a los mercados que Mendoza no podía abastecer’’, agregó.

