San Juan 26 de enero.- Alfredo Alvelín, este hombre de paso tranquilo y convicciones firmes, fue respetado y reconocido por su desempeño como político y por su tremenda vocación de trabajo como médico. Antes y después de ser el primer mandatario provincial, atendió de manera gratuita a las personas de bajos recursos. También trabajó ad-Honorem en el Hospital Doctor Guillermo Rawson, y en el policlínico ferroviario.
La cumbre de su vida política llegó el 15 de mayo de 1999 cuando, después de ser candidato a gobernador en reiteradas oportunidades, consiguió ocupar el sillón de Sarmiento. A los 72 años, el fundador de la Cruzada Renovadora, ya se había desempeñado como Intendente de la Capital, Diputado y Senador nacional.
En las elecciones del 99´, que se realizaron meses antes que las nacionales, el candidato de la Alianza obtuvo el 56,23 por ciento de los votos. Durante la campaña, Avelín prometió aumentar los salarios y eliminar los gastos reservados y viáticos de la dirigencia política de la provincia.
El triunfo de la Alianza en San Juan, estuvo cargada de significación para la cúpula de la “Alianza” nacional. Por ello, ni bien conocidos los primeros resultados la formula presidencial integrada por Fernando “Chupete” de La Rúa y Carlos “Chacho” Álvarez llegaron a la provincia y participaron de los festejos en plena Plaza 25 de Mayo.
El 10 de diciembre de aquel año, el doctor Avelín y Wbaldino Acosta prestaron juramento y asumieron como gobernador y vice, respectivamente. El primer mandatario provincial aseguró ante la Cámara de Diputados que donaría su primer sueldo para comprar insumos hospitalarios e invitó a su gabinete a imitar su gesto.
Poco después de cumplir sus primeros dos años y medios como gobernador, la falta de pago a estatales, las diferencias con la nación y las permanentes huelgas terminaron con un juicio político que lo alejó de su cargo. Avelín fue denunciado por, "poner en riesgo el normal desenvolvimiento de la administración, no pagar los sueldos, no garantizar la salud y la educación, -jaqueada por las huelgas-, y por no depositar las retenciones de los empleados".
“Me arrepiento de los errores que he tenido, que fueron ser gente, correcto y honesto. Me da la impresión de que en algunos lugares hace falta ser corrupto, delincuente o negociador”, dijo en aquel momento en una entrevista exclusiva con DIARIO DE CUYO.
Avelín no utilizó su posibilidad de defenderse ante la Cámara de Diputados y manifestó su firme convicción de no renunciar a los atributos otorgados por el 56 por ciento de la gente. “No voy a renunciar, yo caigo de pie como los árboles, con mis convicciones y principios”, dijo.
Mientras la Sala Acusadoras decidía y evaluaba el futuro político del entonces gobernador, Avelín esperaba en su despacho de Casa de gobierno. Dicen que cuando la notificación de su suspensión llegó Avelín la rompió y dijo: “He sido elegido por el pueblo, esto es un asalto al poder”.
Una vez fuera de su cargo, y ya con Wbaldino Acosta como gobernador, Avelín volvió a utilizar la chaqueta blanca y atender a los humildes en su consultorio particular de la zona de Trinidad.
