Con un gran entusiasmo y alegría, Olga Arroyo, de 70 años de edad estuvo más de cuatro horas parada al sol para tener la posibilidad de ver pasar al gobernador Gioja en su regreso a la provincia. “Lo sigo desde que tiene 17 años. He sufrido mucho por todo esto, pero siempre tuve esperanza, nunca la perdí. La fe y la esperanza ganaron”.
La señora esperanza

