La fecha significaba para el gobierno de la Alianza la posibilidad de reinaugurar y poner en marcha la presa que había estado parada. Además, la jornada se planificó para que tuviera el tinte especial de la presencia del presidente Fernando De la Rúa y del gobernador Alfredo Avelín. Sin embargo, el paso del tiempo dejó al descubierto el fiasco. A pesar de su segunda inauguración, el dique no generó energía hasta 2007, por lo que se terminó perdió plata, y su puesta en funcionamiento le costó varios millones de pesos de más a la provincia. Encima, el primer mandatario nacional y el gobernador nunca llegaron al acto y la usina debió ser encendida por un ministro de la Nación y el vicegobernador.

La construcción de Cuesta del Viento fue anunciada por el ex presidente Raúl Alfonsín y se licitó en 1986, en plena gestión bloquista, con un costo original de 30 millones de australes. La obra sufrió sucesivas paralizaciones y en 1997, faltando detalles de montaje y la puesta a punto de la central hidroenergética, fue inaugurada por el entonces presidente Carlos Menem y el gobernador justicialista Jorge Escobar. Los vaivenes de la presa continuaron hasta la administración de la Alianza, que se propuso dejarla lista.

Así se llegó al 25 de junio de 2001, en el que estaba previsto la reinauguración del dique con la visita del radical De la Rúa y la presencia de Avelín. Pero ninguno de los dos asistió al acto y se quedaron en Jáchal, en los festejos del aniversario del departamento cordillerano. Por eso, Cuesta del Viento fue puesto en marcha por el ministro del Interior, Ramón Mestre, y el vicegobernador de la provincia, el bloquista Wbaldino Acosta. El faltazo presidencial fue visto como una maniobra del radicalismo local para dejar desairados a los bloquistas, ya que se dejaba en funcionamiento una obra gestada durante el gobierno de don Leopoldo Bravo.

Pero al margen de las diferencias políticas, que terminaron esmerilando el armado de la Alianza, la presa siguió con las idas y vueltas. Nunca generó energía y al 2001 (devaluación y cambio de moneda mediante) costó casi 140 millones de pesos.

Recién en 2006, ya en la gestión giojista, se licitaron y adjudicaron las tareas de reparación, puesta en marcha y mantenimiento de la central hidroeléctrica, cuya nueva usina ahora puede generar energía, tras años de idas y vueltas.