La certeza de que Amado Boudou se convertirá en vicepresidente de la Nación el 10 de diciembre desató movimientos en distintos sectores del oficialismo que buscan posicionarse en primera fila para cuando la presidenta Cristina Fernández de Kirchner elija al reemplazante del ministro de Economía.
Funcionarios con fuerte perfil técnico que ocupan organismos clave y que pertenecen al riñón K forman parte de una disputa por encabezar el Ministerio de Economía, de la que no están exentos los siempre presentes jóvenes de La Cámpora (la agrupación kirchnerista).
Gente de Amado
El primero en tener candidato es el propio ministro de Economía, que preferiría dejar en el cargo a alguien de su riñón, por afinidad ideológica y por cuestiones instrumentales. Boudou impulsa como reemplazo al secretario de Finanzas, Hernán Lorenzino (foto), hombre clave en la última reestructuración de deuda que es bien mirado por el sistema financiero, y que tendría puentes de diálogo concretos con el Club de París.
Renegociar la deuda con ese pool de naciones acreedoras en crisis será una de las primeras tareas del futuro ministro de Economía, mientras que la principal disputa a resolver será el cálculo de intereses y la forma de pago, un tema en el cual Lorenzino viene trabajando desde hace tiempo.
Lorenzino había llegado a la Secretaría con Carlos Fernández como ministro, pero se ganó la confianza de Boudou, en especial porque suele sacarle de encima el trabajo tedioso del día a día del Ministerio para poder dedicarse a la campaña electoral.
El ex frepasista viceministro de Economía Roberto Feletti, quien ya ocupó la presidencia del Banco Ciudad y fue vice del Banco Nación, es bien visto por ultrakirchneristas. Feletti, también cercano a Boudou, encabeza la lista de diputados nacionales por la Ciudad de Buenos Aires y tiene algunos puntos en contra.
Hace meses habló de "profundizar el populismo", por lo que despertó un fuerte rechazo en la comunidad empresaria. Hay temores en sectores empresarios ante la posibilidad de que se produzca una radicalización del intervencionismo estatal en el segundo mandato de Cristina.
La otra: Feletti dijo que ganando en primera vuelta el gobierno "no tendría límites". "Eso se piensa pero no se dice", le habrían hecho notar. También le juega en contra que Cristina pretendería concretar una elección legislativa lo menos "testimonial" posible, es decir, que la mayoría de los candidatos asuma, no como ocurrió en el 2009. Otra figura que responde a Boudou es el director del Banco Central Sergio Chodos, entidad de la cual las cuentas fiscales dependen cada vez más.
Con perfil técnico
Cada vez que queda vacante el Ministerio de Economía, la desarrollista presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont (foto), es mencionada como candidata a conducir esa cartera. Su llegada a Economía iría en línea con una idea que merodea la Casa Rosada y que es reclamada por sectores industriales: la creación de un banco de desarrollo con características similares a las del BNDES de Brasil, que brinde financiamiento a proyectos productivos. Ese banco sería funcional al Plan 2020 lanzado por la Presidenta, que prevé aumento en inversiones.
Tal vez el nombramiento o no de Marcó del Pont dependa más de que la Presidenta la siga necesitando al frente del BCRA, que es una rueda de auxilio principalísima para financiar el gasto.
De reconocido perfil técnico en varios sectores, la figura de Marcó del Pont cobró un nuevo impulso tras las discusiones sobre
la utilización de reservas en el pago de deudas soberanas. Esa polémica ocasionó que la Presidenta destituyera al economista Martín Redrado como titular del Banco Central por negarse al uso de reservas. En reemplazo del funcionario, al frente del BCRA quedó Marcó del Pont. La funcionaria es la primera figura de un Banco Central, transformado en un factor clave a la hora de regular el precio del dólar, inyectando moneda norteamericana para evitar que suba la divisa de EEUU.
Animado por sectores del establishment, y muy respetado por la Presidenta, cada vez que se habla de poner al ministro de Economía aparece la figura de Mario Blejer, quien fue titular del Banco Central y es un especialista muy respetado en círculos internacionales.
En la lista de candidatos también suena Juan Carlos Fabrega, el presidente del Banco Nación que trabajó toda su vida en la principal entidad financiera del país, y en la cual ocupó casi todos los lugares posibles con gran reconocimiento.
Como es una de las figuras preferidas de la Presidenta, La ministra de Industria, Débora Giorgi, también es señalada como candidata para el Palacio de Hacienda.
Los jóvenes K
Si en cambio Cristina se inclinara por dar una imagen de renovación y seguir apuntando a la incorporación de las nuevas generaciones en puestos encumbrados del poder, empieza a aparecer una lista nutrida de nombres.
Diego Bossio (foto), el titular de la Anses, es uno de los mimados de la Presidenta, que considera a la Asignación por Hijo, la política previsional y el plan de entrega de notebooks a los estudiantes como claves que contribuyeron a su rotundo triunfo electoral en las Primarias.
Bossio, junto a Boudou, fueron piezas clave en la instrumentación de estas iniciativas y por ello tiene potencial como ministro de Economía. Además, es el esposo de Valeria Loira confidente de Cristina desde sus tiempos de senadora lo cual le abre las puertas de la Rosada cada vez que lo necesita.
Bossio, además, integra "La Cámpora", la agrupación de jóvenes ultrakirchneristas que encabeza el hijo presidencial Máximo Kirchner, y cuyos integrantes tienen ambiciones consideradas "desmedidas". Allí tienen voz cantante en temas económicos Ivan Heyn y Axel Kicillof, cultores del Estado fuerte y quienes recomiendan a la Presidenta profundizar el modelo con más presencia estatal en todos los ámbitos donde se cocine el poder.
"El Estado debe estar presente en todas las decisiones de política económica y de producción", es lo que piensan estos economistas. Kicillof, director por el Estado finalmente aceptado por el Grupo Techint, tiene un punto en contra: es el ideólogo del plan de recuperación de Aerolíneas Argentinas, que hasta ahora no parece haber arrojado grandes resultados y que obligó al Estado a poner 1.900 millones de dólares desde la estatización de la compañía de bandera.
Junto a Boudou, Kicillof y Heyn fueron disertantes de relieve en las últimas jornadas realizadas por la Asociación de Economistas para el Desarrollo de la Argentina (AEDA), la entidad que encabeza el director del Nación Matías Kulfas, otro de los que suena para algún cargo de mayor relieve en la esfera económica después del 10 de diciembre.
