Buenos Aires, 9 de noviembre.-. La presidenta Cristina Fernández
advirtió hoy sobre los peligros de que una escalada de conflictos
sociales termine por provocar una situación similar a las del 2001
y ratificó que el gobierno no saldrá a reprimir porque defiende el
derecho a "manifestarse en la calle" aunque, señaló, "sin
vulnerar los derechos de los demás".

Durante un acto en la Casa Rosada y ante las miradas del jefe
de gobierno porteño, Mauricio Macri, y del gobernador bonaerense, Daniel Scioli, la mandataria afirmó: "Creo en el orden pero no es bueno si lo logramos a palos".

"A veces hay situaciones provocadas y, otras reales y ambas
deben ser contempladas pero hay matices y diferencias" porque "a
partir de que se comienzan a hacer anuncios desde el gobierno que tiene que ver con viejas demandas, comienzan a desarrollarse hechos puntuales casi como para poner de mal humor a la sociedad", señaló.

En este sentido, exhortó a "desistir de esas acciones que le
costaron mucho al país" y aclaró que no se refería a la economía
sino "a enfrentamientos, de vidas".

Luego de remarcar que "se están produciendo hechos que llaman la atención", Cristina Fernández dijo que "hay que hacer un
esfuerzo para separar la paja del trigo y mirar las cosas con claridad".

Sin hacer ninguna mención específica de nombres, la jefa del
Estado justificó su advertencia en que "todos los argentinos y
argentinas que abrazaron alguna vez la causa política tienen el
derecho absolutamente legítimo de aspirar a ser presidente o de conducir al país".

"Pero debemos acostumbrarnos a que en la Argentina -porque
hemos tenido experiencias feas- la forma de llegar a ser presidente es votando cada cuatro años y que sean los ciudadanos los que decidan y no a través de crear situaciones muchas veces amplificadas por intereses que ellos creen que se han visto vulnerados y crear así una situación que no existe en la sociedad", enfatizó.

Se quejó entonces que este tipo de acciones recrudecen cada
vez que el gobierno hace un anuncio como "la Reforma Política" o "la asignación universal por hijo", pero aseguró que su
administración no apelará a la represión.

Aclaró que "siempre preferimos ser un gobierno que, por
izquierda o por derecha, sea acusado de mano dura o mano blanda o que pone orden" y agregó que "en las calles el orden es bueno, lo que no es tan bueno es si lo logramos a palos".

"Creo profundamente en el orden, me gusta el orden, la
prolijidad. Pero muchas veces tenemos situaciones provocadas, de
provocación, o situaciones reales que también tienen que ser
contempladas", pero "tampoco vamos a poner todo de un lado o del otro, las cosas no son siempre todas iguales, tienen matices y diferencias".

A pesar de su afirmación, Cristina Fernández puso también
límites a las protestas al afirmar que "yo siempre he estado de
acuerdo con el poder manifestar en la calle, es parte de la política y la democracia, pero en tanto y en cuanto no impide los derechos de los demás".

Del acto que encabezó en el Salón de las Mujeres en la Casa
Rosada participaron Scioli y Macri, que hace meses no participaba de un acto oficial junto a la presidenta.