Era mediodía y Juana Montenegro (57), quien presidía una mesa, pidió permiso para ir al baño. Pero apenas llegó a la cocina de la escuela Cecilio Ávila, Rawson, esa que tanto conoce porque es la portera del establecimiento, cuando se desplomó. La mujer, al cierre de esta edición, peleaba por su vida tras sufrir una grave descompensación de la que fue reanimada milagrosamente por unos soldados y una enfermera.

“Nos avisaron que una mujer había sufrido una ataque y que estaba mal. Fuimos a la cocina y cuando la vimos, apenas respiraba. De pronto se desvaneció, se quedó sin pulso y aflojó los esfínteres. Le hicimos masajes cardiorrespiratorios y tardó unos dos minutos en volver a largar una bocanada de aire. Después, nos turnamos con mi compañero durante 25 minutos manteniendo los masajes, hasta que llegó la ambulancia”, dijo Jorge Sekeres, sargento de la Compañía de Cazadores de Montaña 8, quien asistió a Juana junto al soldado Fernando Rivera, del DIM 22. A ellos se sumó la acción de una enfermera, que circunstancialmente había ido a votar.

Hubo un gran revuelo en la escuela y hasta llegaron algunas maestras, compañeras de Juana, conmovidas por la situación.

La mujer fue trasladada al Hospital Rawson y una de sus hijas, Yamila Tejada, apuntó que estaba intubada y le iban a realizar una tomografía. Yamila apuntó que Juana es asmática y tiene problemas cardíacos.