Buenos Aires, 6 de abril.- La justicia federal de Rosario identificó a través de un examen de ADN realizado por el Banco Nacional de Datos Genéticos a la hija de una pareja de militantes del Ejército Revolucionario del Pueblo desaparecidos, quien nació durante el cautiverio de su madre en un centro clandestino de detención, informaron hoy fuentes judiciales.
Se trata de la hija menor de Cecilia Beatriz Barral, quien fue secuestrada el 2 de agosto de 1976, junto a su pareja, en un ‘procedimiento de fuerzas conjuntas a cargo del Ejército en el domicilio de calle Necochea 2050 de Rosario‘, señala la resolución judicial.
María, nombre con el que fue anotada la niña por una familia adoptiva luego de que su madre pariera en cautiverio y fueran separadas, se reencontró así con su hermana Ana, quien motorizó la investigación para restituirle la identidad, y se convierte en el nieto 103 recuperado.
La causa por la desaparición de la pareja del ERP se inició en Santa Fe, donde fue entregada en adopción la beba, pero luego fue trasladada a Rosario, lugar del secuestro de sus padres, explicó a Télam el titular de la Secretaría de Derechos Humanos de los tribunales federales, Gonzalo López Quintana.
Según el expediente, ‘en el momento del procedimiento, Cecilia Barral estaba cursando un embarazo muy avanzado considerándose muy probable que ella diera a luz en ese estado de cautiverio‘.
Según pudo establecer la investigación, Barral parió en cautiverio y su hija fue trasladada a los pocos días a una vivienda de Amenábar al 3000, en la ciudad de Santa Fe, donde fue criada por una familia adoptiva.
En diciembre del mismo año la beba fue inscripta en el Registro Civil de Santa Fe como N.N, y un día antes de que terminara 1976 la familia adoptiva la anotó con su apellido, que no trascendió, y el nombre María.
De acuerdo a la investigación, luego de transcurrido un año de guarda se iniciaron los trámites de adopción plena ante el juzgado en lo Civil y Comercial de la 9ª Nominación, dictándose sentencia en diciembre del año siguiente.
Al momento del secuestro, la pareja de militantes del ERP tenía otra hija, Ana, quien inició la búsqueda judicial de su hermana que concluyó ayer, cuando el juez Martín Bailaque notificó a las partes del resultado del análisis de ADN que restituyó la identidad a María.
