San Juan, 11 de marzo.- Con el hallazgo del cuerpo de Irma Edith Parra (Perla), una parte de la historia sanjuanina y Argentina se vuelve a abrir recordando los momentos más duros que vivió la sociedad, donde muchos sectores estuvieron enfrentados a muerte.

Al momento de fallecer Perla tenía 37 años, era una docente que estudiaba Psicopedagogía en la Universidad Católica de Cuyo y que desde varios años era militante de la Juventud Peronista y Montoneros.

Ella, junto a su familia, vivían en Córdoba pero cuando el clima comenzó a ponerse difícil, decidieron, junto a su marido, enviar a su niño, Fernando (5 años) a San Juan de la mano de la tía y madrina del menor.

El 1 de noviembre de 1976 fue su propio marido el que dio a conocer la noticia de que Perla había sido secuestrada en Rosario y que “había caído” en ese lugar. Todo esto sucedió pocos meses después de despedirse de su hijo.

Según se pudo conocer, resultado de los primeros estudios del cuerpo, Perla no sufrió torturas ni violación al momento de morir y se cree que estuvo con una familia que pasó igual suerte.

El cuerpo fue hallado en una fosa común que contaba con 200 cadáveres aproximadamente en distintas capas dependiendo del tiempo en el que fueron enterrados. El trabajo de localización llevó mucho tiempo ya que los cuerpos fueron registrados como NN.

Después de 39 años de búsqueda, la Unidad Fiscal de Rosario que interviene en los procesos por crímenes de lesa humanidad informó que el cuerpo es de Irma Edith Parra Yakin (Perla).