Ya en la tarde vieron los movimientos y cuando supieron que el saqueo iba a ser inminente, cerraron las puertas y empezaron a hacer el conteo en las cajas. Y aunque allí trabajan también mujeres, nadie se movió de su puesto pese al miedo a la turba amenazante que ya rodeaba el local. Cuando los vándalos forzaron la persiana, por orden del jefe de seguridad los empleados corrieron a un sector de depósito y a medida que los saqueadores fueron avanzando, tuvieron que subirse al techo. Desde ahí, pese a la indefensión, arrojaron cuanto objeto pudieron a las personas que ingresaron al depósito, para evitar que se llevaran mercadería. Es más, algunos empleados pasaron la noche en el local de calle Vidart y a primera hora de ayer, el resto se presentó para ayudar en los arreglos y la reposición de productos.

La actitud de fidelidad de los empleados de la sucursal fue valorada por las autoridades mendocinas, pese al pedido de que no se involucraran en ningún tipo de acción que pusiera en riesgo su integridad.

RESISTENCIA:

Según relataron, durante el saqueo el personal terminó sobre el techo del depósito del local, por decisión del jefe de seguridad. Es que no podían salir por el frente y ese era el lugar más seguro que encontraron. Sin embargo, pese a su posición, resistieron lanzando objetos a quienes entraron al depósito. Cuando la Policía dispersó el tumulto, los empleados se quedaron en el local para empezar a acomodar los destrozos y hasta se ofrecieron para cuidar la sucursal, pero llegó la orden de que se retiraran por cuestiones de seguridad, contaron.

Igual, algunos trabajadores de la sucursal y personal que llegó desde Mendoza pernoctaron en el interior del supermercado para evaluar daños. Y de acuerdo a sus relatos, fueron horas de tensión porque durante la madrugada escucharon nuevas corridas, gritos amenazadores de gente que pasaba en motos y por momentos se quedaron sin custodia policial y de Gendarmería. Ya con las primeras horas del día, el resto del personal se presentó para ayudar y esperar la reapertura, pese a que la patronal les avisó que no iba a hacerse control de horario.