"El lugar es emblemático por varias razones, por lo menos para nosotros" bromeó anoche la presidenta Cristina Fernández, tras contar que los techos de la histórica bodega donde cenaban, alojaron en algún momento a Eva Duarte y Juan Domingo Perón, luego del terremoto del "44. Luego dio la bienvenida a la 39 Cumbre del Mercosur "en un momento donde las economías emergentes han tenido un comportamiento muy satisfactorio a lo que sin lugar a dudas fue la crisis más importante luego de la de 1930", e instó a ser protagonistas "de una nueva realidad en el mundo, económica, política y social". Luego, sin rodeos, convidó a levantar "la copa para brindar", y pidió por cuatro cosas: por la reunión del Mercado Común del Sur, por la provincia de San Juan, por la república Argentina y por América del Sur. Con vino sanjuanino, claro, y con el condimento de la música local, de la mano de la Camerata San Juan primero, y de los Solistas de San Juan, después. Toda una vidriera local para mostrar a los visitantes extranjeros que asistieron a la Cumbre. Así se inauguró anoche la cena de gala del encuentro, en la bella Antigua Bodega, una de las más viejas de la provincia, que data de 1929.

En la cena de los presidentes, sólo estuvieron la anfitriona, Cristina Fernández de Kirchner y su par de Uruguay, José "Pepe" Mujica, que se sentó a su derecha. Evo Morales prefirió retirarse a descansar y envió sus disculpas con el canciller boliviano, y el resto de los presidentes llegan hoy. A la izquierda de Cristina estuvo su marido Néstor quien no paró de conversar toda la noche con José Luis Gioja que se sentó a su lado. La situación dejó un tanto aislado al gobernador de Mendoza, Celso Jaque, el último de la derecha en la mesa rectangular de la cabecera. Y también a Hermes Binner que quedó en la otra punta.

En el resto del salón las mesas eran redondas y con un máximo de 10 comensales. ministros, cancilleres, senadores, diputados e intendentes locales compartían mesa entre sí o con funcionarios nacionales. El diputado Ruperto Godoy se sentó junto a la titular del Central, Mercedes Marcó del Pont. Cerca suyo, conversaba animadamente el secretario de Minería, Jorge Mayoral, mientras que metros a la derecha hacía lo propio el empresario Baltazar Montes con José Molina, el presidente de la Coviar. En otra mesa el rector de la Universidad Benjamin Kuchen hablaba con los intendentes de Capital, Marcelo Lima y de Santa Lucía, Anibal Fuentes y el diputado Julio Coll, mientras la presidenta tarareaba una de las canciones de Los Solistas de San Juan.

El calor y glamour de la velada contrastaba con el clima de afuera. Luces azules en el ingreso que se reflejaban en la fría noche y que invitaban a ingresar, privilegio sólo reservado para pocos. Los vecinos -aquellos que tenían credencial, claro- miraban asorados tamaña ostentación de vehículos de lujo y vestidos elegantes. Los murmullos de los valientes curiosos alertaban sobre la llegada de tal o cual presidente "¡Allá viene Mujica!" gritó un morocho alto que estaba abrigado hasta los dientes, mientras que otro trataba de "adivinar" si detrás del polarizado de un Mercedes Benz estaba el boliviano Evo Morales.

Pero al final, todo el protagonismo pasó a Mujica, el único que quedó hasta al final. "Es la primera vez que estoy en San Juan. Me han recibido demasiado cariñosamente y me han presentado tantos intendentes que me tienen mareao", dijo minutos antes de irse, pasadas las 23. "¿El túnel de Agua Negra? ¡Me mató! no tengo idea lo que es", agregó mientras Gioja le explicaba de qué se trata.

En cambio sí se entusiasmó al dar su opinión de las relaciones argentino-uruguayas: "Creo que estamos bastante bien, que aunque alguna gente no se dé cuenta hemos iniciado algo que va a tener mucha repercusión en el futuro, en preocuparnos y saber la verdad de lo que pasa en los ríos, hay que cuidar los grandes ríos, son como padres y madres.. ¿Usted sabe lo que significa Uruguay? Río de los pájaros. Hasta ahora los hemos explotado agredido, y es hora que lo empecemos a cuidar", concluyó.