Sin la participación de la presidenta Cristina Fernández como precandidata, en ninguna categoría electoral, el kirchnerismo prueba su poder de fuego en las elecciones Abiertas, Simultáneas y Obligatoria (PASO) donde más de 32 millones de votantes elegirán entre 15 fórmulas presidenciales. Será un test clave para la fórmula del Frente para la Victoria que encabeza Daniel Scioli ya que develará si el oficialismo conserva el potencial para ganar en primera vuelta las elecciones generales del 25 de octubre.

Un total de 32.037.323 argentinos tienen cita con las urnas hoy para elegir en las PASO los candidatos a presidente que competirán por la sucesión de CFK. Además, elegirán los candidatos a ocupar 24 bancas en el Senado y 130 en Diputados y 43 legisladores del Parlamento del Mercosur (Parlasur). Mientras en 6 provincias (Buenos Aires, Catamarca, Chubut, Entre Ríos, San Juan y San Luis) elegirán a los postulantes a gobernador que competirán en los comicios generales, así como legisladores provinciales, intendentes y concejales.

Estas elecciones también servirán para evaluar si finalmente habrá polarización entre el precandidato del FPV, Daniel Scioli, y el jefe del PRO, Mauricio Macri, o si la discusión presidencial quedará abierta a Sergio Massa o José Manuel De la Sota, los aspirantes de la alianza Unidos por una Nueva Alternativa (UNA), o Margarita Stolbizer del frente Progresista.

Como en ocasiones anteriores, el Frente para la Victoria se presentará con fórmula única y sólo tendrán que superar el piso del 1,5% de los votos para quedar habilitados para disputar las generales de octubre. La interna se diluyó tras el pedido de la Presidenta para que resignará su postulación el ministro del Interior y Transporte, Florencio Randazzo.

En tanto, tres alianzas, el Frente Cambiemos, UNA y el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) definirán sus candidatos en internas que dejarán afuera a cuatro fórmulas.

El oficialismo, con la fórmula que conforman el gobernador bonaerense y el secretario Legal y Técnico, Carlos Zannini, buscará cosechar la mayor cantidad de votos para alimentar la ilusión de continuar ‘el proyecto‘ kirchnerista que lleva doce años en el poder.
En la oposición, Mauricio Macri tendrá que definir la candidatura presidencial con el radical Ernesto Sanz y la jefa de la Coalición Cívica-ARI, Elisa Carrió, aunque la mirada también estará puesta en la cantidad sufragios que el frente Cambiemos sume para ser competitivo en octubre.

Los votos que sume en Buenos Aires y Capital Federla serán decisivos.
Por su parte, el jefe del Frente Renovador, Sergio Massa, se medirá con el cordobés De la Sota, con la intención de meterse en la discusión y quedar con un porcentaje de votos que ante un eventual balotaje podría ser decisivo.

Stolbizer, que tuvo que ponerse el traje de precandidata tras la renuncia del socialista Hermes Binner a poco de las PASOS tras el naufragio del frente UNEN, tratará de acumular votos para medir sus fuerzas, mientras que el puntano Adolfo Rodríguez Saá, máximo referente de Compromiso Federal, buscará el porcentaje obligatorio para llegar a octubre.

Entre las agrupaciones de izquierda, Jorge Altamira, histórico referente del Partido Obrero, disputará la candidatura con el joven mendocino Nicolás Del Caño, mientras que el resto de las fuerzas van con candidato único pero con la misión de alcanzar el casi medio millón de votos necesario para convertirse en candidato.
El Frente Popular que llevará como precandidato a Víctor De Gennaro también tiene como objetivo acumular el apoyo necesario para pasar el primer examen.

Por el Frente MST-Nueva Izquierda, Alejandro Bodart y su compañera de fórmula Vilma Ripoll, al igual que el binomio por el Nuevo MAS conformado por Manuela Castiñeira y Jorge Ayala corren el peligro de no alcanzar el mínimo que exige la ley electoral para acceder a los comicios presidenciales. Casi el mismo panorama se presenta para el Movimiento de Acción Vecinal, que postulará a Raúl Albarracín, y el Movimiento Solidario Popular que llevará a Mauricio Yattah, que trascendió a la prensa recién el jueves porque cerró su campaña en el centro de Mar del Plata completamente solo, megáfono en mano, gritando a los ocasionales transeúntes sus propuestas.