La presidenta Cristina Fernández dispuso ayer el mayor recambio de gobierno de la era K con un enroque de funcionarios de primeras y segundas líneas que tiene como principales protagonistas a Aníbal Fernández y Amado Boudou, pero que mantiene en sus puestos a los funcionarios más cuestionados.

Aníbal Fernández dejará el Ministerio de Justicia y Seguridad para ocupar la Jefatura de Gabinete, mientras Boudou pasará del Anses al Ministerio de Economía.

A nueve días de la derrota electora, los movimientos incluyeron la salida de Sergio Massa de la Jefatura de Gabinete, quien volverá a ocupar la intendencia de Tigre y que había protagonizado un progresivo distanciamiento con la presidenta en los últimos meses. Es más, nunca terminó por encajar en el esquema.

La renovación, que reclamaban tanto la oposición como algunos gobernadores del PJ, no incluyó al polémico secretario de Comercio Guillermo Moreno, a quien todas las especulaciones ubicaban con un pie afuera y sobre quien recaían las principales críticas, ni al influyente ministro de Planificación, Julio De Vido.

Sin embargo, su futuro también dependerá del margen de acción que la presidenta, y el determinante Néstor Kirchner, concedan a Boudou en la nueva tarea que enfrentará, con una economía presionada por los problemas de financiamiento domésticos, la crisis internacional y el impacto en la actividad de la gripe A.

A su vez, el desembarco de Aníbal Fernández en la Jefatura de Gabinete encolumna al gobierno detrás de una figura de alineamiento riguroso con el matrimonio presidencial y refuerza la línea dura que heredó del gobierno de Néstor Kirchner.

En definitiva, el cambio de gabinete se concretó con las piezas que ya formaban parte del universo oficialista.

El platense Julio Alak pasó de titular del directorio de Aerolíneas Argentinas a ministro de Justicia y Seguridad.

En la empresa aérea estatal lo reemplazó el abogado laboralista Mariano Recalde, un arribo al gobierno que constituyó paralelamente un guiño a la CGT.

La renovación también abarcó el área de Cultura, donde José Nun debió abandonar el cargo de secretario y será reemplazado por el cineasta Jorge Coscia.

Finalmente, el economista Diego Bossio quedará al frente de la Anses para manejar los estratégicos fondos previsionales.

En el interior del gobierno se había desatado un intenso debate sobre la profundidad de los cambios.

Allí se enfrentaron los funcionarios identificados con la presidenta, en la línea que hoy exhibe a Boudou como principal referente, y el sector alineado con la resistencia que impulsaba Néstor Kirchner.

La fotografía posterior a los cambios muestran una combinación de ambas fuerzas.

Los anuncios cerraron un ciclo que se había abierto con la renuncia de Graciela Ocaña en el Ministerio de Salud y de Ricardo Jaime en la secretaría de Transporte.

Según adelantaban las páginas web de los diarios porteños, la lista de cambios no se agotarían aquí. El otro que estaría en capilla son el también polémico secretario de Agricultura, Carlos Cheppi.

Hoy la presidenta Cristina Fernández encabezará la asunción de los nuevos ministros y funcionarios en el Salón Blanco de Casa de Gobierno a las 19.00.