El presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, reclamó ayer la autonomía presupuestaria para el Poder Judicial pero aclaró que ello no representa estar "en contra de nadie sino a favor del pueblo, que reclama un mejor servicio de justicia". Al inaugurar la Cuarta Conferencia Nacional de Jueces, en un hotel de Puerto Madero, Lorenzetti descartó que el reclamo de autonomía presupuestaria represente "una disputa entre poderes" y se inclinó por "un esfuerzo cooperativo común" para elaborar "una agenda entre los tres poderes del Estado".

"Ello no significa perder independencia. No se trata de gobernar, los jueces no gobiernan. Se trata de concertar con los otros poderes", resumió, al reclamar al auditorio de jueces: "Debemos pensar como estadistas". El presidente del máximo tribunal convocó a "un debate mayor" en materia de manejo de recursos por parte de la Justicia, pidió "presupuestos plurianuales autónomos" y desestimó que esa política, que cobrará forma a través de un proyecto de ley, no desequilibrará las finanzas públicas.

"El presupuesto de la Justicia, del 1,5 por ciento, no va a desequilibrar las cuentas fiscales", avisó Lorenzetti, al reclamar la creación de un "fondo federal" para administrar la Justicia, "que permita una igualdad mínima para que todos los ciudadanos tengan el mismo derecho de acceso a la Justicia".

Ante la presencia de jueces de todo el país y del ministro de justicia, Julio Alak, reclamó también cambios en el sistema de designación de jueces. Dijo que cualquier concurso para cubrir una vacante "demora como mínimo dos años", lo que deriva en que en la actualidad "de un total de 900 juzgados nacionales y federales 183 estén vacantes. En el fuero laboral que se ocupa de los problemas de trabajo de las personas, la Cámara tiene el 43 por ciento de vacantes".