El economista Axel Kicillof, uno de los señalados como futuro ministro de Economía de la nación, dijo ayer que “el Banco Central (de la República Argentina-BCRA) no puede ser independiente aunque quiera”.

“Ha sido la teoría ortodoxa la que ha convertido (al BCRA) en un instrumento de los ajustes más feroces y, en realidad, el Banco Central no puede ser independiente aunque quiera”, dijo Kicillof al intervenir en un panel sobre la crisis mundial, en el marco de las Jornadas Monetarias y Bancarias que organiza el Banco Central.

El actual subgerente de Aerolíneas Argentinas es doctor en economía. Kicillof, de 39 años, es señalado entre los candidatos a suceder a Amado Boudou en el Ministerio de Economía, si la presidenta Cristina Fernández de Kirchner resulta reelecta.

Enemigo de las corbatas, el especialista de la Universidad de Buenos Aires (UBA) es integrante de la agrupación juvenil kirchnerista La Cámpora y hace unos meses fue propuesto por el gobierno nacional para integrar el directorio de Techint, hecho que rechazó la empresa y generó un conflicto judicial.

Es muy amigo del presidente de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde. Aunque los une la militancia universitaria, se conocen desde el secundario cuando cursaban juntos en el Nacional Buenos Aires.

Una de las primeras decisiones que tomó Recalde ni bien recaló en Aerolíneas fue poner como director financiero de la empresa estatizada al economista e investigador de la UBA, Axel Kicillof, organizador del plan de recuperación de la firma aérea.

Acérrimo defensor de las retenciones en pleno conflicto con el campo, Kicillof es un joven profesional, militante progresista y universitario brillante. Varias condiciones comunes que reúnen algunos miembros del Gobierno nacional, en momentos que se espera una renovación para un eventual segundo mandato de Cristina Fernández de Kirchner.

Señalado como un joven marxista, Kicillof proviene de la militancia universitaria en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA donde fundó la agrupación TNT (Tontos pero no tanto), uno de los tantos grupos que en los noventa jugaban al rol de una izquierda transgresora y libertaria independiente de todas las fuerzas políticas.

Aún quienes se ubican en las antípodas ideológicas de Kicillof reconocen que se trata de un economista brillante a nivel académico, que atravesó la carrera con un promedio de 9 y se doctoró con los mismos honores.

Una intervención que tuvo en el programa televisivo 678 dejó un gusto agridulce en la Casa Rosada. No se lo vio comprometido en la defensa de iniciativas vitales para el kirchnerismo como la ley de medios y la pelea con el grupo Clarín, temas que despachó con frases de ocasión.