La fuerte sospecha de que iba a imperar una fuerte cuota de discrecionalidad en los concursos de ingreso al Poder Judicial, al final se terminó confirmando. Es que de los 626 aspirantes que aprobaron los exámenes, sólo 200, menos de un tercio, irán a la entrevista, el último filtro para acceder a ocupar alguna de las 96 vacantes que hasta ahora hay disponibles. El criterio oficial es que sólo serán tenidos en cuenta aquellos postulantes que se ajusten a los perfiles del personal que está faltando en la Justicia, según dijo el secretario Administrativo de la Corte, Javier Vera.

En la página web del Poder Judicial (www.jussanjuan.gov.ar) se publicaron ayer los listados, ordenados por orden alfabético, con los nombres y apellidos de quienes lograron superar las 3 pruebas, la de dactilografía, ortografía y de conocimientos en derecho, que figuraban en las bases del concurso. Pero en lugar de quedar todos con posibilidades, apenas unos pocos irán a una entrevista, que será la última instancia para quedarse con alguno de los puestos en juego. Hasta ahora no se sabe quiénes ni cuándo estarán a cargo de los interrogatorios, pero lo que quieren es que entre fines de octubre y los primeros días de noviembre los nuevos empleados ya estén en funciones, según dijo Vera.

El criterio elegido para seleccionar sólo a 200 aspirantes para las entrevistas despierta polémica, porque el máximo tribunal demuestra un alto grado de discrecionalidad para decidir quién entra y quién no. Sucede que el listado con los 626 aprobados fue confeccionado por orden alfabético y no por orden de mérito, como sería de esperar en cualquier concurso de ingreso a un organismo. Y así, en lugar de considerar a los más capaces y mejor preparados, si la lista hubiera sido confeccionada de acuerdo al rendimiento de cada uno, los cortistas tendrán la libertad de elegir a cualquiera. Baste con considerar que si las vacantes son 96, a la consulta final apenas irán poco más del doble.

Con los restantes se confeccionará una especie de base de datos por los próximos 2 años, para ir cubriendo los futuros puestos que vayan quedando vacíos.

Este criterio tan particular de designar a los empleados no es la primera vez que se aplica porque en los últimos años los nombramientos han sido directamente a dedo o se optaba, por ejemplo, por cubrir cargos de maestranza, pero que al poco tiempo los beneficiados terminaban cumpliendo tareas en algún juzgado.