A fuerza de gritos y aplausos, 77 jachalleros ayer se impusieron como los más bulliciosos durante la quinta y penúltima tanda de traspaso de contratados a la planta permanente del Estado. Fueron los empleados más numerosos de los departamentos alejados y festejaron a rabiar cuando un grupo de ellos recibió el decreto que los designa como personal efectivo. Es que a partir del mes que viene gozarán de la tan ansiada estabilidad laboral y comenzarán a percibir beneficios como el aguinaldo, vacaciones pagas y la cobertura de una obra social, entre otros. En total, el lote de trabajadores temporarios de la administración pública que consiguió el nombramiento fue de 584 y desde que comenzó el proceso ya se llegó a los 3.299. El ministro de Hacienda, Francisco Alcoba, estimó que quedan entre 500 y 600 contratados para la última tanda que se haría en 60 días.

El mecanismo de traspaso forma parte de la ley 8.243, llamada Modernización de Empleo, que fue sancionada por la Cámara de Diputados en 2011. La gestión giojista recogió el reclamo de los gremios estatales que remarcaban la precariedad laboral en la que se encontraban los contratados. Tras destinar las partidas presupuestarias, el Gobierno decidió incorporarlos y estableció que debían cumplir una serie de requisitos como aprobar un curso de capacitación, no tener antecedentes penales y estar al día con los impuestos.

De los departamentos alejados, Jáchal es el que más trabajadores temporarios tiene ya que hay 93 distribuidos principalmente en las escuelas, que se desempeñan como porteros, y en los centros de salud. Ayer ingresaron 77 a la planta del Estado y el resto podrá entrar en el último lote. Durante el acto, la algarabía se apoderó de los jachalleros, que alentaron a los que recibieron los decretos de designación y que se emocionaron hasta las lágrimas con lo que vivieron. Francisco Cortéz, portero de la escuela de Nivel Medio de Niquivil, dijo que ahora espera que le alcance el sueldo para cuidar a su familia. María Paula Páez, delegada de Jáchal e Iglesia de Defensa al Consumidor, manifestó que “es un reconocimiento a tantos años de trabajo y una valorización del personal”. Silvia Balmaceda, portera de la escuela Provincia de La Pampa, destacó su “inmensa alegría” de pertenecer definitivamente al Estado ya que expresó que existía “cierta inseguridad” al no saber si le renovaban o no el contrato cada fin de año. Gabriel Balmaceda, también portero, resaltó que “es un sueño anhelado” y recalcó como el principal beneficio el hecho de poder contar con una obra social para sus 2 hijos. De las 584 incorporaciones, 292 fueron a Salud, 171 a Educación y el resto se repartió entre Infraestructura, Desarrollo Humano, Producción, Ambiente, Turismo y la Secretaría General de la Gobernación.