El gobierno hondureño de facto de Roberto Micheletti rompió ayer relaciones diplomáticas con Argentina tras la expulsión de su embajadora en Buenos Aires. La Cancillería argentina desconoció la decisión y ratificó su vínculo con "el gobierno constitucional" de depuesto Manuel Zelaya.

Argentina figura entre los países de América latina que con mayor énfasis rechazaron la destitución de Zelaya.

En el contexto de repudio al golpe y desconocimiento de la autoridad de Micheletti, la Cancillería dispuso la semana pasada el cese en sus funciones de la embajadora hondureña en Buenos Aires, por su apoyo público al gobierno de facto.

Tegucigalpa respondió ayer con la decisión de aplicar el "principio de la estricta reciprocidad" a los diplomáticos argentinos en Honduras, lo que implica el fin de sus funciones.

El gobierno de Micheletti también anunció ayer la decisión de que "la relación diplomática entre Honduras y Argentina se canalizará" a partir de ahora "por medio de la Embajada de Argentina en Israel".