Tras la polémica que se desató por los afiches y los volantes de campaña del NO, ayer se conoció una nueva maniobra que levanta el polvo: aparecieron votos truchos del SÍ a la re-reelección. Son fáciles de detectar, ya que la palabra está escrita con acento y en los oficialmente aprobados no. Los autores los hacen circular entre los electores con la intención de que sean anulados en el escrutinio, por no ser legales, y quitarle así cantidad de sufragios al sector que promueve la enmienda constitucional. Sin embargo, el Tribunal Electoral neutralizó la movida con una resolución que dice que todas las boletas que expresen claramente la voluntad del elector, serán válidas.

Los votos apócrifos fueron detectados por el justicialismo, que de inmediato hizo la denuncia ante el Tribunal Electoral. El órgano colegiado cortó por lo sano y los declaró validos. En su resolución, priorizó "la verdadera voluntad del ciudadano por sobre todo intento de nulificar el constitucional derecho del ciudadano a emitir su voto".

Un dirigente político dijo ayer que se trata de una práctica vieja y poco efectiva, que se había dejado de usar. Los que hacen circular este tipo de material buscan sacarle votos a sus rivales. Entregan boletas truchas de otras listas en casas y las escuelas, para que luego sean anuladas en el conteo por no ser las que autorizadas.

El tema del acento podría no ser la única irregularidad. Aparentemente hay otros votos del SÍ que en lugar de decir que se reforma el artículo 175 de la Constitución Provincial, aparece artículo 176. Y otros que transcriben el contenido del artículo de forma imprecisa. La resolución del Tribunal Electoral alcanza en forma implícita estos casos y si en el escrutinio aparece alguno, también deberían ser legítimos mientras no dejen dudas de la voluntad del votante.

Eduardo Quattropani, miembro del Tribunal Electoral, no descartó enviar todo al fuero penal para que se investigue si se cometió delito -podría ser defraudación en grado de tentativa-.