El dirigente opositor Juan Domingo Bravo dijo ayer que como su gente “no quiere hacer internas” decidió no presentarse para pelear la conducción del Partido Bloquista, que hoy ocupa la diputada nacional Graciela Caselles. Frente a esta situación, la presidenta sostuvo que seguirá trabajando para que “haya unidad en todos los departamentos”, aunque señaló que todavía no tiene decidido si se va anotar para un nuevo mandato. “Ya se verá”, respondió ante el planteo.
“La gente no quiere hacer internas y yo voy a acatar lo que digan los muchachos”, dijo Bravo. La posibilidad de que finalmente el dirigente no jugara ya se veía venir porque incluso hombres de su sector habían iniciado contactos por su cuenta hace 3 semanas con la diputada nacional. Fue cuando fueron designados para entablar negociaciones una comisión integrada por Pascual Olivera (Jáchal), Ricardo Alday (Capital) y Alberto Martín (Caucete). Lo que pedían era espacios en una lista de unidad, tarea en la que ha venido trabajando la presidenta. Así, por ejemplo, en Rivadavia han logrado unirse dirigentes como Guillermo Acosta, Jorge Ventimiglia y Javier Cámpora, entre otros, que hasta ahora estaban fuertemente enfrentados.
De mantenerse esta situación, será la primera vez que el hijo del caudillo se baja de su candidatura para disputarle el control del partido de la estrella a Caselles. La última vez que Bravo la enfrentó fue para las internas que tuvieron lugar el 24 de junio de 2012. En esa oportunidad, el oficialismo se alzó con el triunfo con el 57 por ciento de los votos, mientras que la oposición, encarnada por el hijo de don Leopoldo Bravo, cosechó el 43 por ciento los sufragios.
Mañana domingo, a la medianoche, es el plazo máximo previsto por la Junta Electoral partidaria, que preside Alfredo Nardi, para presentar listas, de modo que si Bravo no cambia de postura prevalecerá la unidad, que es lo que ha venido pregonando Caselles.
En la práctica, sin gente dispuesta a acompañarlo, Bravo se vio obligado a resignar sus aspiraciones.
Toda esta situación es producto de una decisión polémica tomada en abril pasado, cuando los seguidores de Caselles en la Convención dispusieron extender el mandato de la actual presidenta y suspender hasta nuevo aviso el proceso de renovación de autoridades. Fue con el argumento de que iban a reformar la Carta Orgánica partidaria, desgastada con el paso de los años. Pero los opositores, lejos de quedarse con los brazos cruzados, presentaron un pedido de nulidad ante el juez Miguel Gálvez. Tras fracasar un par de reuniones de conciliación, el magistrado resolvió dejar sin efecto la decisión y ordenó que se pusiera en marcha un calendario electoral. El cronograma previsto contempla para mañana 13 de julio el cierre de listas y las elecciones el 31 de agosto. Pero si hay lista unidad, como parece que la habrá, no habrá llamado a las urnas y sólo quedará la proclamación de las nuevas autoridades.
Sin Bravo dispuesto a enfrentarla, Caselles se quedó sin oponentes. Es que el exintendente Enrique Conti, ahora enrolado en el frente con el basualdismo, en ningún momento de mostró dispuesto a participar en la interna. Tampoco demostró interés Pedro Medina, otro dirigente enfrentado con la conducción, que está reactivando el Movimiento Federico Cantoni.
Caselles viene encabezando el bloquismo desde el 2010. Ese año se convirtió en la primera presidenta de una fuerza que desde que vio la luz, fue conducida por hombres. La dirigente era la vicepresidenta de exembajador Leopoldo Alfredo Bravo y cuando éste falleció tras sufrir una enfermedad terminal, quedó al frente y lideró la fuerza con la vista puesta en renovar la sociedad electoral con el PJ en el Frente para la Victoria, acuerdo que se ha mantenido hasta ahora.
“Nuestro objetivo es unificar el partido, que estén representados la mayoría de los sectores y llegar fortalecidos para las elecciones del 2015”, dijo Caselles.

