El Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), una unidad dedicada a buscar personas desaparecidas durante la última dictadura militar, encontró en una fosa común del cementerio de La Piedad, en Rosario, los cuerpos de 4 personas. Una de ellas es Irma Edith Parra Yakin, una joven oriunda de San Juan, que cuando tenía 37 años cayó en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad el 4 de noviembre de 1976 y que hasta ahora nunca había sido encontrada. Su único hijo, Fernando Martínez, un activo militante de la Agrupación Hijos San Juan, se enteró del hallazgo cuando le llamaron del organismo nacional hace poco más de una semana, pero la noticia recién trascendió ayer.

Parra era una joven que militaba en la Agrupación Montoneros junto a su marido, Jorge Elio Martínez, quien también desapareció poco meses después que su esposa, el 3 de mayo de 1977, en La Plata. Tuvieron un solo hijo, Fernando, quien ha tratado de reconstruir la historia de la pareja en base a lo que le contaron otros militantes de aquella época y en su familia. “Cuando me enteré fue como un shock, lloré mucho, pero ahora siento alegría porque por fin voy a tener el cuerpo conmigo”, dijo el joven (ver página 3).

El hallazgo de los cuerpos se produjo por una investigación que inició en el 2011 el Juzgado Federal Nº 4, de Rosario, con la participación de la Unidad Fiscal de esa ciudad, que interviene en los procesos por crímenes de lesa humanidad. La unidad dio lugar a las especialistas del EAAF, que identificaron los cuerpos de 4 personas. Se trata de Miguel Angel Rubinich, desaparecido en octubre de 1976; la sanjuanina Parra Yakin, Carlos Raúl Racagni, quien murió en un supuesto enfrentamiento con fuerzas de seguridad el 20 de octubre de 1976, y el cuarto es Jorge Luis Ruffa, secuestrado en marzo de 1977 y visto por última vez en el centro clandestino de detención La Calamita. Rubinich, Parra y Ruffa habían sido sepultados como NN, mientras que Racagni fue inhumado con el nombre falso de Juan José Martínez.

La fosa del cementerio donde encontraron los cuerpos era un enterramiento común, que contaba con unos 200 cadáveres aproximadamente, enterrados en 7 u 8 capas, según el momento de la muerte, a través de lo que dio a conocer el diario Página 12.

La determinación del parentesco entre Parra Yakin y su hijo fue posible porque Fernando se hizo un ADN hace unos 3 años, para formar un banco de datos de familiares de desaparecidos en todo el país.

Según relató Fernando, sus padres se conocieron cuando ella ya era maestra y estudiaba psicopedagogía en la Universidad Católica de Cuyo, donde el padre cursaba la carrera de Derecho, por los años ‘70. Ya militaban en Montoneros y hacían trabajo social en los barrios del Gran San Juan. Al año siguiente de conocerse nació Fernando, que muy poco recuerda de sus padres porque desaparecieron cuando apenas tenía 5 años.

La familia vivía en el Barrio Santa María de Oro, en Capital y en 1972 la pareja se trasladó a Mendoza, cuando ya estaban en la clandestinidad. Pero la casa fue allanada por las fuerzas de seguridad y ambos fueron detenidos y trasladados a la cárcel de Devoto. En 1973, con el Gobierno de Héctor Cámpora, ambos fueron liberados. El matrimonio volvió a San Juan, al Barrio Santa María de Oro, pero tras el golpe militar del 24 de marzo de 1976, los Martínez se fueron a vivir a Córdoba y poco antes de que la mujer fuera detenida, a Fernando lo fue a buscar su madrina, quien al final lo terminó criando. Se trata de Beba Parra de Lloveras. Así fue que el 4 de noviembre de ese año fue detenida Irma, y es el padre quien llama a San Juan para dar la mala noticia. En mayo del año siguiente fue apresado Jorge, en La Plata, y nunca más tuvieron noticias de él.