Una hora en Olivos, a solas con Néstor Kirchner, le dejó a José Luis Gioja la dosis de tranquilidad política que andaba buscando. Curiosamente, fue el santacruceño quien citó a su bunker al sanjuanino, para retomar el diálogo franco tras la amarga noche que significó para el giojismo la votación de la Ley de Glaciares, un revés para la minería y un cimbronazo político que reveló fisuras y pases de facturas en el oficialismo.

Gioja tomó raudamente el miércoles un vuelo de línea, y se fue en soledad a verlo al ex presidente. Una conversación que para romper el hielo versó en un principio sobre el rol de ambos en Gestar, el instituto de formación política que conduce el cuyano.

Hasta quedaron en viajar juntos en este plan de adoctrinamiento de jóvenes a fines de este mes a Mendoza y a principios de noviembre a Río Negro. Gestos que se leen con doble acento en estos días con sensaciones sobre sinsabores entre ambos.

El tema neurálgico cayó por su propio peso en la charla. Había que abordar el asunto que originó cierto desencuentro entre el gobernador y la Rosada, ya que en la votación de Senadores, altos referentes K, como el jefe de bloque Miguel Pichetto, levantaron la mano en contra de los intereses de San Juan.

Según aseguraron fuentes calificadas, Gioja le dijo a Kirchner que la ley no es la adecuada. Y el ex presidente le contestó que cada provincia está en su derecho de tener su posición ante el tema y hasta le ofreció un panorama de contensión al asegurarle que la Nación apoyará con lo que haga falta para rumbear los intereses de San Juan.

También el santacruceño, sin ahondar mucho en la actitud de Pichetto y otras personalidades K, explicó el accionar del bloque en el Senado y el poco juego que disponía para rechazar la ley Bonasso.

La entrevista fue crucial para que Gioja, pese a tener en los talones un viaje a Estados Unidos, se decidiera a ir hoy por la tarde al acto en Santa Cruz, donde el ex presidente junto a varios gobernadores buscará dar un mensaje de apoyo al mandatario santacruceño Daniel Peralta, en el marco de la negativa de reponer en su cargo al ex procurador de esa provincia, Eduardo Sosa, echado por Kirchner hace 15 años, pese a los fallos de la Corte Suprema.

Un caso resonante y que tendrá todos los ojos del país posados en el meeting en el Boxing Club de Río Gallegos, en medio de la polémica por la rebeldía de Peralta que fue denunciado penalmente por la Corte Suprema y que originó pedidos de un sector de la oposición en el Congreso para lograr una intervención federal a la provincia del matrimonio presidencial.

Allí irá Gioja hoy, mostrando lealtad con el proyecto, donde pese al mal trago por la Ley de Glaciares, sigue sonando el sanjuanino con chances de llegar a la fórmula presidencial kirchnerista.

En Olivos, Kirchner le dijo al gobernador que el acto en Río Gallegos no es una afrenta a la Corte Suprema, sino un repudio a los que intentan la intervención. Se notó así un avance en la actitud del Gobierno Nacional para con el máximo tribunal argentino, un acercamiento en el cual el sanjuanino hasta habría tenido un rol.

Además de por hacer las paces con Kirchner, Gioja se vino contento de Buenos Aires porque habló con algunos renombrados constitucionalistas, que le dieron la derecha sobre la estrategia que planea San Juan para liberarse del corset de la Ley Nacional de Glaciares, y que consiste en anteponer la inconstitucionalidad de la norma recientemente sancionada por el Congreso por meterse con la jurisdicción provincial de legislar sobre sus propios recursos naturales, y hacer valer la Ley Provincial de Glaciares, sancionada antes como carta bajo la manga. Tras la consulta con los estudios de abogados, le ratificaron que va por el camino correcto y que es plausible la medida giojista que está ya en línea de largada.

Por las dudas, Gioja terminó de abrir el paraguas con el secretario Legal y Técnico de Presidencia, Carlos Zanini, a quien le planteó las inquietudes locales sobre la Ley de Glaciares, con la esperanza de que la reglamentación del Ejecutivo Nacional sirva para aclarar algunos términos que llenan de incertidumbre sobre la continuidad de actividades en San Juan como la gran minería.