A pesar de que aún falta mucho para las elecciones del año que viene, donde San Juan renovará tres de sus seis bancas de diputados nacionales y las tres de senadores, hoy aparecen algunos elementos que harán especial esa elección: el primero es que el presidente Mauricio Macri está mirando de reojo la conformación de las listas en los distritos, porque quiere amigos en todas, aunque no sean del mismo color político, lo que le pone presión a provincias como San Juan donde hay mucha dependencia del Gobierno nacional. El segundo ingrediente interesante de observar es el enorme desafío que encarará el presidente del PJ provincial y gobernador de San Juan, Sergio Uñac, quien tendrá que mantener sus buenas migas con el macrismo para seguir gobernando la provincia, pero sin descuidar la tropa peronista, cada vez más impaciente con un Gobierno nacional que no parece encontrarle la vuelta a la situación económica. En el medio están las pretensiones de José Luis Gioja de convertirse en candidato a senador, lo que al macrismo le pone los pelos de punta. Por el lado de la oposición también hay rosca: nadie objeta a Roberto Basualdo como candidato a senador en yunta con el PRO, pero toda la oposición le ha dicho a Basualdo que no quieren saber nada con Eduardo Cáceres, justo el pollo de Macri en San Juan. Se vienen tiempos ¿felices?

El año que viene hay elecciones de mitad de mandato, que suelen ser determinantes para los períodos políticos. A nivel nacional el presidente Macri se juega un tercio de la Cámara de Senadores y la mitad de la Cámara de Diputados. Mucho. Hoy no tiene dominio de ninguno de los dos recintos, por tanto ese encuentro electoral le dará una gran oportunidad para cambiar ese escenario y así asegurarse tranquilidad en los dos últimos años al frente del Poder Ejecutivo, que suelen ser los peores casi por tradición. La provincia renueva las bancas de diputados de Daniel Tomas, Daniela Castro y Eduardo Cáceres. Y las tres de senadores que hoy ocupan Marina Riofrío, Ruperto Godoy y Roberto Basualdo.

Visto desde la Casa Rosada la actuación de algunos de los legisladores por San Juan no ha sido del todo ‘óptima’. Gioja, Tomas y Castro han rechazado iniciativas que el macrismo consideraba clave, como la posibilidad de allanar al exministro de Planificación Federal, Julio De Vido, por ejemplo. (NdR: En realidad, toda la sociedad consideraba eso clave, pero vaya uno a saber por qué Gioja decidió bancarse las ‘cientos de miles’ de críticas que le vinieron tras votar en contra y obligar a los otros dos legisladores a hacer lo mismo). Por lo bajo el macrismo le insiste a Uñac que domine a esos legisladores, pero el pocitano ha zafado diciendo que no los puso él, que no le responden, lo que en la práctica es así. Para la elección del año que viene Uñac no tendrá salida y deberá demostrar que maneja la mano de sus diputados y senadores. Y eso no implica que Uñac le voten todo al Presidente, implica manejar los tiempos y las obligaciones partidarias a la vez y con total dominio, cosa que hoy no ocurre.

¿Y si Uñac no pone a Gioja? El mandatario ha dado señales claras de no ir más allá de la voluntad de Gioja. Pudo haber sido candidato a gobernador en 2011, pero Gioja lo bajó, y Uñac se la bancó. Y en las del año pasado, a pesar de que los números le daban muy bien, tenía la seria intención de ir a guardarse en cuarteles si es que Gioja decidía volver a presentarse. Eso sí, iba a haber discusión si el actual diputado nacional decidía poner a otro hombre del PJ que no fuese el pocitano. Gioja optó por retirarse y poner al que mejor medía, Uñac. Hoy la situación ha cambiado, pero Uñac sigue con la misma convicción: si Gioja quiere ser candidato, por relación política y amistad, lo va a acompañar, pero el resto de la lista la va a armar él. No le gusta Tomas ni Castro, pero nadie se anima a decir a estas alturas que no va a repetir fórmula. Veremos.

La ‘opo’

Por el lado de los opositores la cosa está más clara: quienes acompañan a Basualdo en el armado opositor no tienen ningún problema con él ni con el resto de la lista que el actual senador elija. Pero no quieren saber nada con Cáceres. El líder del PRO sanjuanino sigue generando rechazos y eso impide que se trabaje con fluidez. Basualdo quiere acercarse más al PRO local, pero sus socios lo tironean de un lado hacia el otro, intentando apartarlo del rubio. Hoy la coyuntura indica que Basualdo deberá elegir entre Macri o el resto de los líderes provinciales: Mauricio Ibarra, Enrique Conti y parte de la UCR. Sin faltarle el respeto a las fuerzas provinciales, por ahí no sería mal consejo que aflojen un poco con la presión, no vaya ser que les explote en la cara. Basualdo ya tiene una decisión y quiere a Cáceres como candidato, veremos qué pasa en los próximos meses.

En resumen, la parada será complicada, porque los tiempos han cambiado notablemente. Se necesitan más consensos que antes; hay que ver qué actores se acomodan mejor a esta nueva era.