Frente al panorama nacional con permanentes diferencias entre el Gobierno nacional y la oposición y con un Poder Legislativo casi paralizado por los frecuentes tironeos entre oficialistas y opositores, José Luis Gioja se mostró dispuesto a impulsar un sistema de gobierno parlamentario, para lo cual habría que modificar la Constitución Nacional. Se trata de una modalidad usada sobre todo en Europa en la que hay un presidente como garante institucional y un primer ministro o canciller a cargo de todas las áreas de gobierno.
"Es algo que enriquece la construcción de consensos en la Argentina. Hay que discutirlo y yo acepto discutirlo", dijo el gobernador sobre el tema. Incluso, aseguró que lo ha conversado con "algunos dirigentes", sin mencionar nombres, e insistió con que "es una posibilidad de aprender a consensuar". También señaló que no lo ha hablado con la Presidenta, pero dijo que "hay que empezar a conversarlo". Y dentro de las posibilidades de gobiernos parlamentarios dijo que "me gusta el sistema alemán, pero hay que verlo".
En ese país hay un sistema parlamentario en el cual es elegido el jefe de gobierno, el Bundeskanzler (canciller), mientras que la función de jefe de Estado es cumplida por el Bundespräsident (Presidente federal), cuyos poderes se limitan prácticamente a tareas ceremoniales y representativas (ver aparte).
El sistema parlamentario es un gobierno representativo de separación flexible o colaboración de poderes, ya que tanto el Parlamento como el Gabinete Ministerial colaboran en la gestión de gobierno. El Parlamento puede destituir a uno de los ministros con "voto de censura" o "denegación de confianza", como el Ejecutivo (el Gabinete) puede solicitar al jefe de Estado la disolución de una de las cámaras o al órgano legislativo completo.
Existe un jefe de Estado, que puede ser el rey o el presidente, que carece de facultades decisorias en el proceso político, pero cumple un importante papel simbólico como factor de integración nacional, como en los casos por ejemplo del rey Juan Carlos en España o la reina Isabel II en Inglaterra.
El Poder Ejecutivo es un órgano colegiado, constituido por un Gabinete Ministerial presidido por un primer ministro o jefe de Gabinete, que cuenta con la confianza de la mayoría del Parlamento y responde políticamente ante éste.
La posibilidad de instrumentar este sistema de gobierno no es un tema nuevo en el país. Incluso, hay quienes hace rato que lo vienen impulsando, como en el caso del juez de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, Eugenio Zaffaroni.
El cortista propuso el año pasado una reforma constitucional para "pasar" de un sistema presidencialista a otro parlamentario, al estimar que el esquema actual "está agotado" y que "la política lo está pasando por encima".
Según fuentes cercanas al gobernador, Gioja ya tuvo contactos con Zaffaroni por este tema y volvieron a tocarlo cuando el ministro de la Corte estuvo en San Juan a fines de marzo para participar en el "Foro Bicentenario e Instituciones". El viernes 26 de marzo almorzó con el mandatario en Casa de Gobierno y, según las fuentes, analizaron el tema.
En el entorno de Gioja dijeron que una cuestión de tan alto impacto le serviría para tener repercusión en los medios nacionales por un largo rato, algo que se entiende en el marco de una eventual candidatura a presidente de la Nación del sanjuanino. Y que tampoco le disgustaría en un futuro ser el primer ministro o el canciller del gobierno argentino. Claro que para eso primero hay que hacer la reforma constitucional.
El sistema de gobierno parlamentario tiene pros y contras. Quienes lo respaldan, argumentan que limitaría la inclinación al personalismo que exhiben los presidentes en la Argentina, y que es más flexible frente a situaciones de crisis, porque al permitir un recambio rápido del jefe de Gobierno evita el desgaste al que expone un mandato fijo, como el presidencial.
El ejemplo más cercano lo ofreció la crisis de 2001, cuando el debilitamiento de Fernando de la Rúa llevó al país casi al estallido social. Un sistema parlamentario hubiera evitado esos traumas y hubiese logrado una transición más fluida a través de la elección de un nuevo jefe de Gobierno.
En la vereda de enfrente se ubican quienes entienden que un sistema parlamentario incrementaría la inestabilidad institucional porque brinda la posibilidad de cambiar de gobierno en cualquier momento con un simple realineamiento de las alianzas en el Congreso. También sostienen que los países latinoamericanos reflejan una tendencia histórica hacia los liderazgos fuertes, que se ve mejor representada con el presidencialismo de matriz norteamericana.

