Las disputas y los cruces políticos en Caucete no tienen fin. El intendente basualdista Julián Gil aseguró ayer en una conferencia de prensa que le viene haciendo frente a una deuda heredada de poco más de 20 millones de pesos, la cual “significa una piedra en el camino para hacer obras”. Su antecesor y actual concejal, el peronista Juan Elizondo, no se quedó callado y lo trató de “mentiroso”. Dijo que durante el recambio auditaron juntos todos los números con un escribano público de testigo, que todo se presentó al Tribunal de Cuentas y que los expedientes a cancelar por parte de la nueva gestión apenas llegaban a los 3 millones de pesos, lo que representaba “una deuda corriente y totalmente pagable”.
Al hablar con este medio, Gil aclaró que no quería polemizar con Elizondo, pero sí dio a conocer públicamente el saldo en rojo que asegura que recibió y 20 hojas en las que figuraban los expedientes impagos a proveedores, entre los que habían algunos que databan desde 2011, según destacó. Si bien dijo que la conferencia que brindó tuvo como objetivo mostrar un balance de su gestión, lo cierto es que se da después de la interpelación a la que fue sometido el miércoles por iniciativa de los ediles opositores, debido al contacto que tendría con un presunto estafador. Molesto, el exintendente indicó que su sucesor inventó esos números porque intenta justificar el incremento en la planta política y de contratados que ha realizado.
Desde que asumió, el jefe comunal viene manteniendo una relación tensa con los concejales opositores, entre los que se encuentra Elizondo. Además de la interpelación, entre las últimas polémicas se encuentran las discusiones por el aumento en la tasa de alumbrado público y la demora por parte del Ejecutivo municipal en la creación de las salas de Juicio Político.
Gil remarcó que ya pagó 4,5 millones de pesos de deuda y enumeró que tiene que cancelar saldos por mercadería, combustible, baterías, repuestos, insumos, ropa de trabajo, entre otros. Además, disparó que los 1,4 millones de pesos que giró la provincia para el pago del plus navideño a los empleados comunales se usaron para otros fines.
El presupuesto municipal de este año supera los 195 millones de pesos, por lo que una deuda de 20 millones representaría el 10,2 por ciento de ese total. Elizondo negó rotundamente haber dejado ese saldo negativo y explicó que si existiera, Gil debería haber cerrado la comuna o los proveedores le hubieran realizado demandas. Resaltó que tiene documentación que avala que entregó la cuenta del año 2015 en orden y que fue controlada por el propio intendente y su equipo, quienes terminaron presentando los números ante el Tribunal de Cuentas, el órgano contralor de los dineros públicos.
Con respecto al plus navideño, el exintendente admitió que el dinero se usó para gastos corrientes y de funcionamiento y aclaró que se trata de recursos que no tienen una asignación específica, por lo que pueden ser usados para cualquier fin. Pero Elizondo hizo hincapié en que “lo que Gil no dice es que a los 4 días de que asumiera, logramos destrabar una deuda de 1,7 millones de pesos que tenía la empresa distribuidora de energía Decsa con el municipio por el cobro de alumbrado público y que depositó dichos fondos”. Además, destacó que “estoy tranquilo y puedo refutar lo que dice porque tengo todo en regla”.
Caucete no deja de atravesar por sobresaltos políticos. El miércoles, Gil fue interpelado por los concejales debido a que una camioneta Toyota vinculada a una denuncia por estafa estaba en manos de un empleado del municipio. La sospecha que reinaba era si el Ejecutivo había alquilado una movilidad que estaba involucrada en un ilícito y si el intendente mantiene un vínculo con el sospechoso de ese hecho delictivo, Pedro Bustos. El intendente negó un vínculo personal con este último, admitió que lo contrató para otras tareas, pero que la comuna no contrató la unidad sino que la compró el trabajador de buena fe. Sin embargo, existen fotos que marcarían una cercanía entre Gil y el implicado.

