El bloquista Miguel Atámpiz sigue yendo y viniendo entre dos espacios políticos antagónicos. Se consagró diputado jugando con la oposición en 2011, durante su mandato se pasó al oficialismo y en las últimas elecciones fue electo intendente de Zonda, pero de nuevo por un frente opositor. La cosa no llega hasta ahí: a pesar de haber enfrentado al giojismo en las urnas, le contó a este diario que en lo que le queda como legislador seguirá integrando formalmente ese espacio político y que cuando asuma, volverá a pararse en la vereda de enfrente.

Por si cuesta entenderlo, siendo miembro del oficialismo en la Legislatura, Atámpiz ató este año un acuerdo con el frente opositor Compromiso con San Juan (CSJ) para ser candidato. Pero durante la campaña continuó en el Frente para la Victoria (FPV), votó a su favor y se mantendrá en ese sector hasta que asuma como jefe comunal.

“Sé que es contradictorio”, respondió sobre su extraña situación. Sobre por qué no abandonó el giojismo cuando decidió jugar con el frente que encabeza Roberto Basualdo y por qué no se irá hasta el 10 de diciembre, explicó: “No quiero dejar de cumplir mi palabra de estar ahí”.

Atámpiz es bloquista, hace 4 años se enroló en el sector disidente de su partido (el que no comparte el acuerdo con el giojismo), fue electo por el frente basualdista e integró ese bloque legislativo. Después pegó el portazo y se incorporó a la bancada del bloquismo orgánico, que desde hace años es socio del PJ en el FPV.

La decisión de no formalizar su salida del oficialismo hacía especular con que podría seguir ahí cuando jure como intendente. Pero él mismo se encargó de descartarlo: “Soy un agradecido con Enrique Conti y Roberto Basualdo por haberme dado la oportunidad de ser candidato, voy a seguir en el frente”. Por las dudas, insistió: “Voy a cumplir mi palabra”.