El oficialismo y la oposición parlamentaria no llegaron a un acuerdo ayer para resolver la crisis por el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) que removió de su cargo al presidente del Banco Central, Martín Redrado, y ahora el pleito lo deberá resolver el plenario del Congreso a partir de marzo.
La comisión bicameral encargada de controlar los decretos presidenciales de necesidad y urgencia no logró llegar a un dictamen de consenso sobre la validez de la decisión adoptada el jueves pasado por la jefa de Estado, Cristina Fernández, de cesar a Redrado, por negarse a habilitar el uso de reservas para el pago de deudas soberanas. Por eso, se firmaron dos dictámenes: uno del oficialismo, que avala la medida, y otro de la oposición, que la rechaza.
Tras más de tres horas de reunión, la comisión bicameral se dividió en dos grupos de ocho legisladores detrás de cada dictamen.
Los diputados del oficialismo y de la oposición no se pusieron de acuerdo porque estos últimos insistieron en que, junto al decreto de remoción de Redrado, se analizara también el que dispuso el pago con reservas de parte de la deuda con la creación del Fondo del Bicentenario.
La oposición alega que el titular del Banco Central sólo puede ser removido con el aval del Parlamento.
El otro dictamen, el del oficialismo, por el contrario, da el visto bueno al decreto presidencial por considerar que el consejo parlamentario para la remoción del presidente de la entidad monetaria no es vinculante.
"Martín Redrado no puede estar un día más al frente del Banco Central", señaló el titular del bloque oficialista del Senado, Miguel Ángel Pichetto, durante la reunión de la comisión.
Esta misma comisión ya había dejado en evidencia sus discrepancias cuando en diciembre pasado concluyó una reunión similar a la de ayer con dos dictámenes contrapuestos respecto a la validez del decreto presidencial que dispuso la creación de un fondo por 6.569 millones de dólares provenientes de reservas monetarias para cancelar deudas en 2010.
El senador Gerardo Morales, de la UCR, que no forma parte de la bicameral, pero que fue invitado a participar de la reunión, exigió terminar con este "culebrón", que la presidenta anule los decretos y convoque a sesiones extraordinarias para que en febrero se debata en las cámaras cómo pagar las deudas y cómo resolver la cuestión del Banco Central.
Pero el oficialismo insistió con su negativa en la convocatoria a sesiones extraordinarias y señaló que los dictámenes divergentes sobre los decretos presidenciales serán analizados en el pleno del Congreso a partir de marzo, cuando se inicie el período ordinario.
Aunque la destitución de Redrado fue el decreto por el cual fue convocada la sesión, esa pasó a ser una "cuestión secundaria" para el diputado Rubén Lanceta y los senadores Gerardo Morales y Ramón Mestre, todos de la UCR, y los peronistas disidentes Enrique Thomas y Liliana Negre de Alonso. Todos admitieron que "la situación del presidente del Banco Central es insostenible" y reclamaron que el Ejecutivo "respete la Carta Orgánica del Banco Central para su destitución, el tema sea debatido en plenarios de ambas cámaras".

