Sergio Uñac, Roberto Basualdo, Martín Turcumán, Alfredo Avelín, Benjamín Kuchen y Mary Garrido. Esos son los nombres que estarán en la línea de partida para pelear por el cargo de gobernador, después de sortear con éxito los escollos que se les presentaron en las primarias del último domingo.
El lunes a la madrugada ya se sabía el orden de cada uno y con casi la totalidad de las mesas escrutadas oficialmente se confirmaron: el giojista terminó primero con el 52,5 por ciento de los votos y en el otro extremo quedó la figura de la Nueva Izquierda, Mary Garrido, que apenas cosechó el 0,4 por ciento.
De acuerdo al sondeo de boca de urna que hizo el Instituto de Opinión Pública y Proyectos Sociales (IOPPS) y los datos parciales del escrutinio, era casi una fija que Uñac, Basualdo, Turcumán y Avelín pasaban a la general. Todos superaron el piso del 1,5 por ciento que exige las PASO para avanzar y el giojista tuvo, además, que eliminar a Ruperto Godoy en la interna del Frente para la Victoria.
Los que estaban en duda eran los precandidatos del Frente Progresista y la Nueva Izquierda, que finalmente lograron el gran objetivo. Aunque fue por vías distintas.
En la amalgama Progresista, se enfrentaron Benjamín Kuchen y Alberto Agüero. El primero ganó la interna y si bien no llegó por si solo al mínimo, con la suma de su contrincante alcanzó la meta.
Garrido, que no tuvo rivales internos, fue la que menos apoyo popular tuvo. Pero lo mismo pasó el escollo y parece ser una consecuencia de la falta de rigor legislativo. Pasa que en su caso, no se aplica el requisito del 1,5 de los votos afirmativos, sino otro artículo del Código Electoral provincial que hasta despierta gracia.
De acuerdo o no, el mínimo de votos se fijó para que a la batalla final lleguen los que acrediten cierto nivel de representación, algo cuestionable desde el punto de vista constitucional atento a que es un requisito que la carta magna no impone para ser candidato. Pero la vara que se utiliza para algunos casos no es pareja con la que se aplica en otros.
El método de primarias que sancionó el PJ local está incorporado al Código Electoral y en el artículo 131 establece que para pasar a la general, "en caso de presentación de lista única, ésta deberá obtener en la elección un porcentaje de votos no inferior al uno y medio por ciento (1,5%) del padrón de afiliados". Y en el 144 dice que sólo atravesarán la barrera "las agrupaciones políticas que hayan obtenido, sumando los votos de todas sus listas internas, como mínimo el uno y medio por ciento (1,5%) de los votos afirmativos válidamente emitidos en la elección primaria".
En la práctica, cada uno implica una diferencia enorme. Si a Garrido le aplicaran el segundo, debería haber obtenido el apoyo de más de 5.600 sanjuaninos. Con el primero, teniendo en cuenta que en la Nueva Izquierda dicen tener 2.200 afiliados, le basta con 33 votos.
Fuentes calificadas aseguraron que en el caso de Garrido corresponde el artículo 131. Los antecedentes van en ese sentido: ante un dilema similar con fuerzas con lista única, el Tribunal Electoral sacó en 2011 una resolución interpretando que la única condición a cumplir es alcanzar el equivalente al 1,5 por ciento de los afiliados. De ahí que con los 1.529 del domingo, la aspirante de izquierda puede seguir en competencia. En definitiva, son solamente dos los que se quedaron afuera: Godoy y Agüero. Y en ambos casos, fue porque perdieron sus internas.
De los que siguen en pie, por la gran diferencia que consiguió, Uñac es el que llega con las mejores chances. En el búnker del PJ afirmaron tras las PASO que su caudal de votos fue mayor al que esperaban y de las declaraciones del propio candidato se desprende que ahora irá en busca del 8 por ciento que obtuvo su contendiente interno, en un intento por estirar la brecha.
Los demás, están obligados a ajustar la estrategia electoral en la campaña que se avecina para tratar de descontar en octubre. Basualdo, por ejemplo, habló de reforzar el trabajo en los departamentos de la periferia, donde estuvieron más flojos.

