El director del Departamento del Hemisferio Occidental del Fondo Monetario Internacional, Nicolás Eyzaguirre, planteó ayer que Argentina no debe tener "vergüenza" de aceptar una misión del organismo para supervisar anualmente sus cuentas públicas y consideró que esa revisión "no implica una intromisión política".

Desde Estambul, Turquía, donde está participando de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial, Eyzaguirre consideró que el país tiene "el deber" de compartir esa información con el resto de los Estados miembros de la institución y del G20, y negó que esta supervisión sea "una auditoría" de la economía argentina. En conferencia de prensa, aseveró que "acercarse al Fondo no es para nada una vergüenza".

"Argentina es un miembro del FMI y del G20. Ambos son clubes en los que uno participa y comparte sus políticas con los demás. Pero participar en un club para escuchar lo que dicen los demás sin decirles lo que uno está haciendo, resulta bastante raro", planteó en relación a la actitud argentina.

La relación de Argentina y el FMI será analizada en las reuniones que mantendrán, en forma separada, el ministro de Economía, Amado Boudou, y el titular del Banco Central, Martín Redrado, con el director-gerente del FMI, Dominique Strauss-Kahn, quien el viernes se mostró optimista sobre la posibilidad de que pronto se pueda reanudar un vínculo normal con Argentina.

Ambos funcionarios se encuentran en Estambul, Turquía, participando de la Asamblea Anual del FMI y el Banco Mundial.

Redrado tiene agendado la audiencia con Strauss-Kahn para hoy a las 18, hora de Estambul (mediodía en Argentina), mientras que Boudou se reunirá mañana con el directivo.