A la Justicia provincial le está costando más de la cuenta encontrar un juez que entienda temporalmente en la megacausa de las expropiaciones fraudulentas y otra vez, hay demoras en el proceso. La magistrada que está a cargo de la instrucción, María Inés Rosselot, se encuentra de licencia por enfermedad y los dos colegas que fueron designados recientemente para reemplazarla, se inhibieron aduciendo amistad con una imputada. El caso volverá a cambiar de manos la semana entrante, pero en Tribunales aseguraron que no hay garantías de que la situación no se repita en el corto plazo. Más aún cuando se espera que de un momento a otro sea denunciado Carlos Macchi, excolega de los que podrían ser nominados para continuar con la investigación.

La megacausa, donde se investiga una presunta estafa millonaria contra el Estado en juicios de expropiaciones, quedó estancada a mediados de febrero, cuando Rosselot presentó un parte médico por haber sufrido una fractura en una muñeca. La licencia es hasta mañana, aunque entorno aseguran que renovará el permiso. Además, es casi un hecho que no seguirá al frente de la causa. Por un lado, es inminente su jubilación y por el otro, ya avisó que cuando Macchi sea denunciado se apartará por razones de amistad. En definitiva, hará falta un nuevo juez hasta que sea nombrado el sucesor de la magistrada.

Por ahora, no ha sido posible encontrar uno. La Corte de Justicia designó primero como subrogante a Pablo Flores, al frente del Juzgado de Instrucción Nº2, quien se inhibió con el argumento de que es amigo de la exjueza Rosalba Marún, procesada en la causa. Luego nombró al titular del Juzgado de Instrucción Nº 3, Guillermo Adárvez, que también esgrimió amistad con la exmagistrada.

Ahora, la Corte tiene que designar otro subrogante. Si sigue el orden de nominación, la responsabilidad recaerá en Maximiliano Blejman, del Juzgado de Instrucción Nº 4. Si se inhibiera, la selección de subrogantes continuará por los magistrados del fuero Correccional y la causa deberá seguir esperando.

Por ahora no ha trascendido si Blejman y los jueces Correccionales tienen motivos para excusarse. Pero en el Poder Judicial nadie pierde de vista que entre los procesados hay abogados, una exjueza y exfuncionarios que solían recorrer los pasillos de Tribunales. Incluso, Macchi fue colega de ellos hasta hace poco y no descartan que pueda ser un condicionante en los que deben impartir justicia.

Las inhibiciones por amistad han quedado en la línea de fuego más de una vez. Si bien la ley le da la posibilidad a jueces y fiscales de usar este tipo de herramientas para garantizar imparcialidad en un proceso, hay dudas acerca de si algunos de ellos se abusan para no caer en la incomodidad de tener que ir, por ejemplo, contra un excompañero de trabajo o preservar intereses personales.

El tema ya despertó polémica y fue justamente en el caso expropiaciones. El año pasado, hubo una catarata de inhibiciones en la Cámara Penal que demoraron el tratamiento de recursos presentado por los abogados de los acusados. Los magistrados invocaron amistad con imputados aún cuando el incidente en cuestión no se refería a sus supuestos amigos. Así fue que se tuvo que armar una Sala especial que resistió algunas excusaciones y obligó a conformar una tribunal para que resolviera.

El juez que se haga cargo, aunque sea transitoriamente, tiene varias cuestiones que atender. Entre otras, indagar a Alday, exsocio del principal implicado, Santiago Graffigna, y sospechado de participar en la presunta asociación ilícita que actuó para inflar el valor de terrenos expropiados y así, estafar a la provincia en sumas varias veces millonarias.