A las 16.23 subió la escalinata del escenario montado en el estadio cubierto. Llegó de zapatillas, pantalón de buzo oscuro y un pulóver negro. Recorrió con su mirada cada una de las banderas que hacían referencia a su visita y esbozó una tímida sonrisa. Evo Morales Ayma, el presidente de Bolivia guardará en un lugar preferencial de su corazón su paso por San Juan, no sólo porque -anteayer- lo distinguieron como Doctor Honoris Causa las Universidades Nacional de San Juan y de Cuyo, de Mendoza, sino porque se sintió como si estuviera en su casa con la fiesta armada en su honor por el Centro de Residentes Bolivianos de San Juan, de la que participaron visitantes de Mendoza y San Luis, a la que acudieron casi 5.000 personas.

El primer presidente aborigen de Latinoamérica, quien el 7 de febrero de 2009 en la ciudad de El Alto hizo jurar a los pobladores de su país la nueva Constitución Política del Estado Boliviano, puso de pie a una nación signada por la pobreza y la dependencia, fue visitado ayer por aquellos privilegiados que asistieron al estadio para observar de cerca al estadista.

"La pobreza es la mejor escuela para comprender el problema de nuestro país", comenzó diciendo, para luego resaltar que durante su gestión, que incluyó entre otras cosas la nacionalización de los hidrocárburos, "esa pobreza se ha bajado del 40 al 30 por ciento", despertando los vítores y aplausos de los asistentes.

Previo al discurso, en el que hizo un racconto de su gobierno y de las ventajas igualitarias que están disfrutando los bolivianos, Evo Morales, siguió atentamente los distintos bailes que hicieron en su honor sus "Hermanos" -como le gusta dirigirse a ellos- bolivianos y su descendencia, muchos de ellos nacidos en suelo argentino.

Lo acompañaron en el sitio de honor del escenario, su canciller David Choque Huanca, la ministra de Justicia de su país, Nilda Coppa Condori, la embajadora de Bolivia en Argentina, Leonor Araujo y su vocero, Iván Canelas. Como anfitriones, en representación del gobernador José Luis Gioja, acudieron el ministro de Desarrollo Humano, Daniel Molina y el Diputado Nacional, Ruperto Godoy.

Tan tranquilo y cómodo estuvo Evo Morales en el Cantoni, rodeado del afecto de propios, bolivianos y residentes bolivianos, y extraños, agrupaciones políticas de distintos partidos, que simpatizan con su ideología, que con su pierna derecha, cruzada sobre la izquierda, siguió los ritmos de las canciones que tocaron en su honor, departió amablemente con el ministro Molina y rompiendo el protocolo se acercó hasta la orilla del escenario para recibir unas revistas y algunas cartas que le hicieron llegar, desde su ubicación preferencial, algunas jóvenes bailarinas. Ayer por el Cantoni pasó un hombre que impresionó por su sencillez y la fortaleza de sus convicciones.