La campaña electoral sumó ayer un nuevo ingrediente a la expectativa por el fallo de la Cámara Nacional Electoral a las impugnaciones opositoras de las candidaturas testimoniales, y fue la encendida polémica que desató la decisión de Venezuela de estatizar empresas argentinas en ese país.
La oposición no dudó en expresar sus sospechas sobre una suerte de connivencia del matrimonio Kirchner con el presidente Hugo Chávez, al colar la polémica nacionalización de empresas ligadas al grupo Techint a los discursos de la campaña con vistas a las elecciones del 28 de junio.
El Acuerdo Cívico y Social y Unión-PRO, dos de las principales alianzas a enfrentar al kirchnerismo en las elecciones de junio, coincidieron en aventurar que "hubo complicidad" entre ambas administraciones a la hora de decidir esa controvertida medida en tierra venezolana.
La líder de la Coalición Cívica, Elisa Carrió, directamente denunció que la estatización de las empresas argentinas resueltas por Chávez "fue acordada con el ex presidente Néstor Kirchner en El Calafate" la semana pasada.
El jefe de gobierno porteño y titular de PRO, Mauricio Macri, insinuó que la Casa Rosada sabía de antemano los pasos del mandatario venezolano, al juzgar "difícil de creer" que el bolivariano haya venido recientemente a la Argentina "y no le haya comentado" sus planes a la presidenta Cristina Fernández. Hasta el líder de la CGT, Hugo Moyano, rechazó la resolución de la administración caraqueña, mientras que el candidato oficialista por la capital, el banquero Carlos Heller, la consideró "una decisión soberana" del país bolivariano.
"Esto es muy preocupante para la Argentina, porque el aval de Kirchner a lo que está haciendo Chávez en Venezuela, es el modelo de Kirchner de ganar las elecciones el 28 de junio próximo", advirtió Carrió, líder de la Coalición Cívica.
Ricardo Alfonsín, otro candidato de Acuerdo Cívico y Social, sostuvo que "sin ninguna duda" el Gobierno debe intervenir.
A casi un año de la expropiación de la siderúrgica Sidor, Chávez decidió estatizar otras tres empresas ligadas al grupo Techint y causó un fuerte rechazo del sector empresarial argentino.
"Así como siempre estuve en contra de la privatización de las empresas del Estado, como se hizo (en Argentina) en la década del 90, ahora tampoco estoy de acuerdo con la estatización de las empresas privadas", aseguró, por su parte, Moyano.
A su vez, el candidato a diputado nacional por Unión Pro, Francisco De Narváez dijo que "si a Néstor Kirchner le dan a elegir entre Perón y Chávez, se queda con Chávez". Además, junto a Macri, manifestó su decisión de "apoyar a las empresas argentinas que se encuentran en conflicto en Venezuela porque es la única forma de proteger el trabajo nacional".
Por su lado, Macri se preguntó ¿"De qué sirve la amistad de nuestra Presidenta con Chávez si eso va a perjudicar aún más a nuestras empresas, lo que significa perjudicar a nuestra gente"?.
El Gobierno salió al cruce de estas manifestaciones y dar garantías de que intercederá "sin dudar" por las empresas siderúrgicas Techint en venezuela como lo hizo con la estatización de Sidor. Sin embargo, se aclaró que "respeta las decisiones soberanas de otros estados", pero protegiendo los intereses nacionales".
Así lo confirmó ayer el ministro de Planificación, Julio De Vido, en declaraciones a la prensa.
