“No hacer olas” es la orden emanada desde el círculo más cercano de la presidenta Cristina Fernández a todos los dirigentes y candidatos del kirchnerismo a escasos días de las elecciones en las que la mandataria buscará su reelección con el mayor porcentaje posible que le garantice el control parlamentario y vía libre para gobernar.

Según revelaron a DyN fuentes del kirchnerismo “sin actos partidarios, sin movilizar a las estructuras tradicionales como el PJ y los gremios, y que ningún candidato haga declaraciones que se puedan volver en contra. Seguimos subiendo en las encuestas, entonces: ¿para qué hacer olas?”. Visitas a fábricas en contacto con trabajadores, actos políticos en municipios populosos como Malvinas Argentinas y Florencio Varela (para apuntalar el voto peronista) y alguna visita a otra provincia, son las escasas actividades que tiene prevista CFK para esta semana y la siguiente.

La estrategia de “no hacer olas” ni responder críticas apunta a captar el voto independiente de clase media que tradicionalmente votó a la oposición y que podrían volver al oficialismo y a los jóvenes que escapan a la política tradicional. “El voto peronista está garantizado, ahora vamos por más”, explican. Por eso, tampoco habrá cierre tradicional como que el solía impulsar -por cábala- el ex presidente Néstor Kirchner desde que llegó al poder en 2003 en el Mercado Central, partido de La Matanza.

Tal como hizo en el cierre de campaña para las primarias en las que logró poco más del 50%, en el oficialismo apuestan a un encuentro junto a todos los candidatos del país -gobernadores, diputados y senadores nacionales- del FpV, en un teatro porteño.

Esa más la estrategia de “no hacer olas” llegó al punto de suspender un acto por el Día de la Lealtad peronista que organizaba el gobernador Daniel Scioli para el sábado 15 en el Estadio Único de La Plata, junto a la Presidenta e intendentes del PJ bonaerense. Si bien, no se descarta que el próximo 17 de octubre la Presidenta encabece un homenaje a Perón en la Casa Rosada.

Desde el oficialismo explican los cambios en la “simbología” que utiliza la Presidenta, quien tras la muerte de su esposo que ejercía la política de manera más tradicional, reapareció con un discurso moderado, sumado al uso de tecnología en actos oficiales para realizar anuncios, garantizando su presencia en varios lugares a la vez a través de videoconferencias y con discurso directo al público televidente “sin intermediarios”. “Eso es más efectivo que llenar la cancha de River”, resumió un dirigente del kirchnerismo.