Las precarias viviendas de la Villa Santa Rita, en Rawson, le dejarán el lugar a un espacio totalmente renovado: el municipio hará un paseo que tendrá veredas, estará parquizado y contará con canteros, árboles y bancos. En un nuevo operativo, el Gobierno provincial ayer desmanteló el asentamiento y trasladó a 34 familias a un barrio del IPV en La Bebida, Rivadavia. Así quedó libre el terreno que está ubicado detrás de la fábrica de cerámicos Scop, al que la comuna pretende lavarle la cara.

La gestión giojista ya erradicó 81 villas desde que comenzó con el plan, allá por 2005. Se trata de uno de los puntales de la política habitacional oficial, que apunta a solucionar el problema de la falta de casas dignas para los sectores más humildes. Precisamente, la Santa Rita estaba conformada por ranchos en estados deplorables. El principal problema que enfrentaban las familias se daba cuando llovía. El agua se empantanaba y entraba como caudal de río en muchas de las viviendas, las cuales también tenían goteras en los techos, según relataron los vecinos (ver recuadro). Por eso, el gobernador José Luis Gioja aseguró que “este proceso apunta a mejorar la calidad de vida de todos”, y resaltó que “vamos a continuar trabajando con este sector, ya que tenemos el cupo de mil viviendas”.

La villa rawsina estaba ubicada sobre calle Zapiola entre Guayaquil y Lima, y ocupaba unos 330 metros de largo y un ancho que va de 15 a 33 metros, según graficó Rubén García, secretario de Infraestructura municipal. La habitaban 39 familias y 34 fueron trasladadas al Barrio Lagunas, en La Bebida, mientras que las 5 restantes se quedaron en el extremo sur del predio debido a que tienen las escrituras de sus terrenos. Sobre el sector desalojado, el municipio lo convertirá en un “paseo verde”, aseguró el intendente Juan Carlos Gioja. Por su parte, García explicó que previamente deben rellenar el terreno, debido a los pozos negros que utilizaron las familias que allí vivieron. El funcionario estimó que empezarán con los trabajos dentro de 15 días, una vez que tengan la autorización del área legal de la comuna, dado que los habitantes que fueron trasladados también poseían escrituras de sus lotes, las que terminaron cediendo al municipio. Ese punto había generado polémica. El actual jefe comunal resaltó que la gestión de Mauricio Ibarra les entregó las escrituras a todas las familias con la promesa de conseguir un plan nacional para la construcción de viviendas. Sin embargo, el financiamiento no llegó porque los lotes no contemplaban las medidas exigidas por la Dirección de Planeamiento y encima, el número de parcelas fue menor a la cantidad de propietarios, resaltó Gioja, quien agregó que “la promesa quedó en la nada”. Con la erradicación, el intendente manifestó que “se ha restituido un derecho que se le había prometido a esta gente. Y estamos orgullosos de ser parte de esa restitución”.