El pedido de unidad y por mantener integrado el Partido Bloquista fue el punto central en el que coincidieron los dirigentes del histórico partido de la estrella ayer en la despedida de los restos de quien hasta ahora era el presidente de la fuerza, Leopoldo Alfredo Bravo, fallecido en la tarde del sábado luego de mantener una larga y dolorosa pelea con el cáncer.

La primera fue la vicepresidenta del partido, la diputada nacional Graciela Caselles, quien dijo que "quiero convocar a todos a hacer un juramento de vida por tu dignidad, por tu honor a juntarnos, a unirnos todos, a cumplir tu sueño, a integrarnos".

Fue en el Cementerio de la Capital, hasta donde llegó el cortejo fúnebre que había partido minutos antes del mediodía de la sede partidaria de Mitre casi Alem y que pasó primero por la casa paterna, a pocos metros de la sede sobre la misma calle Mitre y que después transitó por la avenida Central ante el monumento que recuerda la memoria del caudillo bloquista Leopoldo Bravo, quien era precisamente el padre de Polo, como le decían los amigos y hasta los adversarios de la lucha política.

Luego de pasar por la Legislatura, donde Bravo ocupó una banca y hasta fue presidente de la bancada del partido de la estrella, la caravana fúnebre llegó hasta el Cementerio de la Capital cerca de las 13, donde una formación de cadetes de la Escuela de Policía y de la Banda de Música de esa fuerza aguardaban para rendirle los honores también como embajador argentino en la Federación Rusa. También llegó a San Juan el canciller Héctor Timerman, quien junto al gobernador José Luis Gioja, funcionarios de su gabinete y legisladores nacionales y provinciales habían asistido para el homenaje al dirigente bloquista. Fue junto a las autoridades de la fuerza, en la que es vicepresidenta Caselles, y el titular de la Convención es Augusto Rago.

"El partido jamás podrá reemplazarte. Y si nosotros somos amigos y leales lo único que nos queda es invocar en cada una de nuestras acciones tu coraje y tus ganas de vivir y trabajar por esa unidad", dijo Caselles.

Por el cargo que ocupa, a ella precisamente le queda la responsabilidad de hacerse cargo de la conducción partidaria, con un doble desafío: fallecido el líder y al mismo tiempo integrante del clan que fundó al bloquismo, mantenerlo unido y evitar que desaparezca. Y por otro lado avanzar o no en la decisión que promovía Polo de continuar la sociedad política con el justicialismo, que se plasmó en las dos últimas elecciones provinciales en el Frente para la Victoria.

Quien también hizo hincapié en mantener la unidad partidaria fue Carlos Ciro Maturano, ex intendente de Rawson, quien habló, dijo, en nombre de la generación intermedia de la fuerza.

Expresó que "me hubiese gustado saber qué habrían dicho en estas circunstancias de infortunio y de tristeza un intransigente como el doctor Federico Cantoni o un pragmático como el doctor Leopoldo Bravo. Y sin lugar a dudas la respuesta hubiese sido una sola, que el bloquismo debe unirse como lo que es, una gran familia".

"No hay caminos hacia la unidad, la unidad es el camino y en la unidad está la raíz de nuestra fuerza y en la división el germen de nuestra debilidad", dijo el dirigente y luego agregó que "todos somos responsables y las generaciones que vienen detrás nuestro nos juzgarán por los resultados y no por las buenas intenciones".

El ex juez Juan Carlos Turcumán, en nombre de la familia, habló de la carrera política de Polo. "Nadie le regaló nada y llevaba una carga difícil", dijo.

El presidente de la Convención, Rago, expresó que "fuiste ejemplo de militancia y de pasión política".