En poco más de 2 meses de gestión, el intendente de Rivadavia, Fabián Martín, puso decididamente la lupa en el manejo de los fondos de su predecesora, Ana María López, al punto de que creó una comisión investigadora. Y lo más relevante que salió a la luz fue que la gestión anterior habría pagado por trabajos que no se terminaron en la construcción de un salón que funcionará como Centro Integrador Comunitario (CIC) y que habría comprado materiales que no aparecen por ningún lugar del municipio, según explicó el actual jefe departamental. El resultado es que la obra apenas está iniciada y se han desembolsado poco más 550 mil pesos. Si bien Martín mantiene la prudencia y habla de hechos “extraños”, aseguró que presentará la denuncia si se comprueba que hay alguna irregularidad.
Rivadavia fue uno de los departamentos en los que se dio el cambio de mando en la conducción comunal. Ana María buscaba la reelección, pero cayó frente al basualdista Martín. Y el traspaso estuvo caracterizado por cierta tensión, ya que el actual jefe comunal había criticado el hecho de recibir un municipio desfinanciado, por lo que en su momento argumentó que tuvo que reducir la cantidad de planes laborales y contratados. De hecho, desde que asumió viene remarcando que heredó una deuda de 23 millones de pesos. El saldo en rojo, más el poco avance del CIC y las dudas sobre el manejo de bienes y fondos en la comuna (Ver recuadro) llevó a que creara una comisión que siguiera de cerca los expedientes para detectar si hubo anomalías.
El CIC, ubicado en la plaza de la Villa Seminario, representa el caso emblema que Martín definió como “llamativo”. De acuerdo a la información que recolectó la comisión, el proyecto surgió en 2013 y estaba valuado en 700 mil pesos. La Nación, a través del Ministerio de Desarrollo Social, aporta financiamiento para esas obras y en el caso de la iniciativa rivadaviense depositó cerca de 380 mil pesos en julio de 2014, más otros 70 mil que entregaría a medida que avanzaran las tareas. El CIC comenzó a ejecutarse el año pasado y por efectos de la inflación, su costo se elevó a 1.510.000 pesos.
Mariela Mingorance, una de las integrantes de la comisión, explicó que encontraron documentación que revela el desembolso de una parte de lo presupuestado, que alcanza los 554.500 pesos. Pero pese a lo abonado, hay tareas inconclusas y faltan insumos, indicó Martín. Por un lado, está el pago de 94.500 pesos en mano de obra por el zanjeo, el relleno con cemento, la colocación y llenado de vigas con hormigón y la instalación de las columnas, lo cual está certificado como concluido. Sin embargo, en la obra hay sectores en los que el zanjeo no ha sido totalmente cubierto y las vigas no han sido rellenadas, destacó Mingorance, de acuerdo a la explicación que dio un ingeniero que trabaja en el equipo de investigación. Por eso, la comisión llamará a especialistas para que certifique el verdadero avance de obra.
Por otro lado, también hallaron facturas por unos 460 mil pesos que indicarían que se compró 15 mil ladrillones, hierros, bacha para la cocina, grifería y hasta cerámicos. Pero las actuales autoridades aseguraron que sólo han encontrado cerca de la Policía Comunal menos de 4 mil ladrillones y el hierro de las vigas y las columnas. El resto, “no está en ninguna de las dependencias del municipio”, resaltó el intendente. Y por último, tampoco aparecen herramientas que se adquirieron para que una cooperativa llevara adelante las tareas.
Por esas circunstancias, la comisión citará al titular de la cooperativa que inició los trabajos, a los proveedores y a todas las personas que tuvieron que ver con la obra para tratar de establecer qué pasó. En la comuna hay preocupación de que la situación pueda generar problemas con la Nación, ya que necesitarán recursos para reanudar las tareas y terminar con el CIC.

