El Parlamento griego aprobó el paquete acordado entre su gobierno y la Unión Europea que disparará un tercer rescate financiero. Esta semana los bancos volvieron a abrir luego de ser asistidos con miles de millones de euros por los socios europeos. El programa de fuerte ajuste se pone en marcha pese a la división del partido Syriza. Tiende a disminuir el conflicto callejero. La situación podía describirse con su vieja invención, el dilema, un camino de dos alternativas, las dos malas. El primer ministro. Alexis Tsipras ha mostrado una elasticidad que superó la del presidente argentino Carlos Menem cuando giró a la ‘economía social de mercado‘ absorbiendo el discurso del líder liberal Álvaro Alzogaray. También quitó prestigio al ecuatoriano Rafael Correa, quien habla con la izquierda y gobierna con lo más rancio del conservadurismo monetario, como es la convertibilidad que mantiene desde la época en que su antecesor de derecha Abdalá Bucaram se hizo fan de Domingo Cavallo. Copiando la eufonía de una frase de Churchill podríamos decir: ‘nunca tan pocos hicieron tontos a tantos‘. En realidad el que hizo tontos a tantos fue uno solo, Alexis Tsipras. Triangulación es el nombre que el genial asesor de Bill Clinton, Dick Morris llamó a la técnica de afirmarse en el discurso propio y apropiarse de las acciones de la oposición. Dicho de otra forma, hablar una cosa y hacer todo lo contrario. Diciendo una cosa se cautiva a los propios y haciendo lo contrario se persuade a los opositores. Los adversarios quedan sin espacio. Ojo, no es fácil, porque el secreto consiste en que los propios no chillen hasta que aparezcan los resultados. Y es imprescindible que los resultados aparezcan dentro del plazo del control político. Se necesita un gran carisma y que la cosa funcione. Ollanta Humala, jugó así en Perú y escoró el barco hasta casi hundirlo. A Clinton en USA le fue muy bien, tanto que dejó su gobierno con superávit fiscal, raro para un demócrata inclinado más a la distribución que a la acumulación. Esta práctica a veces es necesaria aunque quepa aplicar otra figura griega, el cinismo. Necesaria porque hay quien cree que los que producen son de derecha y los que gastan de izquierda. Absurdo, pero no obstante la evidencia contraria, el verso rima bien para algunos oídos.Pero, nunca alguien se había animado a tanto. Tsipras lo hizo o está a punto de lograrlo si consigue contener en ciertos límites las protestas violentas. Ya logró lo que se creía imposible, disciplinar a sus parlamentarios aprobando el ajuste por 230 votos de 300 posibles con 65 en contra y 5 abstenciones. Lo suyo quedará en los libros, llamó a un plebiscito para apoyar el NO, ganó con el 62% y ahora aplicará el SI. Quienes lo apoyaron ¿qué podrán decir después de concederle un respaldo total? Quienes estuvieron en contra ahora no lo están porque se hará lo que ellos pedían y algo más, porque el ajuste concertado es peor que el que rechazó el referéndum: reducir beneficios de jubilados, aumentar los impuestos al consumo, abrir competencia en servicios públicos estatales (privatizaciones) revisión y modernización laboral (flexibilidad) y desregulación comercial. Lo más fuerte es el compromiso de permitir la supervisión en línea que, al ser aceptado, declara simultáneamente incapacidad para gobernarse. ‘No hay cosa como el peligro pa’ refrescar a un mamao’ reza uno de los fragmentos del Martín Fierro. Fue la visión del abismo la que proveyó sensatez a Tsipras que ahora debe transferir a su partido Syriza. Salir del euro significaba un ajuste peor, que se hubiera realizado igual pero sin control. Cuando un auto se come una curva en algún momento frena y es mejor que el conductor controle la maniobra a que lo haga una pared. Una eventual moneda propia debería emitirse a una relación de brutal devaluación con el euro. Una devaluación grande representa una pérdida de poder adquisitivo del mismo tamaño. Esa moneda no sería convertible porque nadie la querría en el exterior, caería la actividad, aumentaría el desempleo y se incrementaría el caos llevándose puesta a la incipiente reconstrucción de la clase política. Sin hablar de la debacle del sistema financiero, la desaparición del crédito y la aceleración de la espiral negativa. Dicen que es preferible ponerse colorado una vez a verde todos los días. A seis meses de haber asumido como jefe del ejecutivo, el joven mandatario tiene un apoyo seguro, la oposición. En algún sentido, como en el Ágora de Atenas, Grecia vuelve a ser protagonista de la política mundial.

También hay lugar para la sátira: Fondo Heleno de Desarrollo de Activos es el nombre, el eufemismo, conque se esconde la denominación real: Gran Remate por derrumbe. Se espera vender empresas por 50 mil millones. Volviendo a las imágenes de Grecia, hay esperanza de salir del Caos y volver al Cosmos, a un universo ordenado. Desde arriba, parecen mirar de manera burlona los viejos dioses del Olimpo.