Por primera vez, los agentes que trabajan en los centros de salud del sector público percibirán una parte de los fondos provenientes de la llamada autogestión hospitalaria. La administración giojista ya tomó la decisión de avanzar en ese sentido y ahora falta diseñar cómo se repartirá la torta, además de las metas que deberá cumplir el personal para cobrar el adicional. El ministro Oscar Balverdi tiene en mente que entre el 33 y el 66 por ciento de lo recaudado vaya a los trabajadores, aunque se trata de un plan tentativo que buscará acordar con los gremios.

La autogestión se llevó a la práctica en San Juan en 2006 y es vital para inyectar recursos extra que ayuden a sostener el funcionamiento de los grandes hospitales y los puestos sanitarios públicos. Se trata de un sistema que le permite al Estado cobrar por las prestaciones médicas que les brinda a los pacientes que tienen cobertura por ser afiliados a una obra social, a una ART o estar asegurados.

La recaudación ha venido en franco ascenso, principalmente por dos razones: mejoraron los mecanismos administrativos internos y el valor de las prestaciones médicas aumentó debido a la inflación. Así las cosas, en 2006 ingresaron cerca de 500 mil pesos y el año pasado, la cifra fue de algo más de 20 millones de pesos (ver infografía).

El producido del sistema fue motivo de conflicto este año, cuando los médicos empezaron a reclamar parte de ese dinero para mejorar sus ingresos (ver aparte). Pasados los momentos de mayor tensión por los paros y las protestas del primer trimestre y tras el incremento salarial que dio el Gobierno, Balverdi convocó el miércoles al Sindicato Médico y a Asprosa, que nuclea al resto de los profesionales de la salud, para hablar, entre otros temas, de la autogestión. Los únicos que asistieron fueron los representantes del segundo gremio y les comunicó su idea de armar una comisión con todos los sindicatos del sector (también tienen actuación ATSA y UPCN) para acordar por primera vez un plan de distribución de una porción de los fondos.

Hasta ahora, la totalidad de los recursos se viene aplicando a mantenimiento y la compra de insumos. Y de la comisión saldrá qué porcentaje se seguirá destinando a esos rubros y cuánto es lo que recibirá por mes cada trabajador, que variará de acuerdo a lo que se recaude.

La propuesta inicial que baraja Balverdi es que un 33% de lo que genera cada centro de salud vaya a gastos de funcionamiento, que un 33% por ciento sea para sus trabajadores y que con el resto se arme un fondo común que podría usarse para saldar cualquier desigualdad. Pasa que los grandes hospitales, como el Rawson y el Marcial Quiroga, concentran la mayor cantidad de pacientes, recaudan bastante más y, sin una herramienta de equilibrio, sus empleados embolsarían mucho más que los del interior.

El titular de Salud Pública condicionó el adicional a una serie de objetivos o productividad que deberán cumplir los trabajadores. Balverdi no dio precisiones de cómo sería el mecanismo, porque “lo estamos estudiando” para cada una de las categorías y cargos. En definitiva, la intención es que el monto esté atado a si el agente cumplió o no con su trabajo.

Los que se verán beneficiados son todos los estatales que cumplen funciones en los hospitales y centros de salud que generan fondos propios a través de la autogestión. Es decir, desde personal de mantenimiento, pasando por los administrativos, hasta profesionales médicos y de otras ramas de la salud.