El "Gordo", como le decían los amigos, fue el paradigma de la vieja militancia gremial, con sus vinculaciones con la política.

Dueño de un carisma natural, que se apoyaba en reforzar sus rasgos descontaminados por su humilde procedencia iglesiana, fue capaz de definirse a sí mismo: "Me vine de Iglesia a caballo y llegué a ministro, imagínense a qué hubiera llegado si venía en auto".

Montaño hacía política con su vocabulario atravesado y con una asombrosa capacidad de comunicación con los sectores más humildes del entramado social.

Se ufanaba de conocer cada rincón de San Juan como consecuencia de su militancia y allí era donde residía su capital político. Era amado por su absoluta militancia en el peronismo, al que respondía desde su activismo social, tanto como funcionario como dirigente raso, y también por una fuerte vinculación con el sector empresario que encontraba en él a un hábil interlocutor.

No obstante, también recibió recriminaciones de algunos sectores gremiales, que le reclamaban cierta entrega del movimiento a manos patronales, justamente por sus fluidos contactos empresariales y también por quienes no perdonaban una carrera meteórica como la suya, "y sólo con cuarto grado", como a él le gustaba remarcar.

Así llegó Montaño a construir su capital político y a hacer pesar su influencia: llegó a ocupar durante 13 años la titularidad de la CGT sanjuanina, luego de haber pertenecido al desaparecido gremio cervecero de la provincia.

En su dilatada carrera política llegó a ser presidente del PJ sanjuanino en el período 1982-83, cuando la fuerza adquirió la sede de la calle 25 de Mayo.

Además, fue ministro de Bienestar Social durante los gobiernos peronistas de Eloy Camus y de Juan Carlos Rojas, gestión esta última en la que también ocupó el Ministerio de Gobierno.

En su dilatada vida política también supo de la cárcel, ya que durante la dictadura militar estuvo detenido durante casi un año y medio.

Poco antes de morir había fundado el Partido por la Justicia Social en el que aspiraba a convocar a los peronistas enojados con la conducción oficial de la fuerza.