La emotiva despedida realizada en el Congreso Nacional de los restos del ex Presidente, Raúl Alfonsín, convocó a figuras de la política local y latinoamericana de las últimas décadas que destacaron el valor que tuvo el líder radical en la apertura y continuidad de la democracia en el país.

El ingreso del público a la capilla ardiente se permitió hasta las 10, con lo que se cumplieron 24 horas ininterrumpidas del incesante paso de las más de 80 mil personas que se acercaron al Salón Azul del Senado para dar el último adiós al caudillo radical, sin importar la lluvia que se desató a primera hora de la mañana.

Con el protocolo reservado para los funerales de un jefe de Estado, con la bandera a media asta, el Congreso amaneció cruzado por un arco iris en su cúpula que, si bien fue producto del fenómeno climatológico, reforzó la mística generada por la figura del ex Presidente.

Los discursos de despedida institucional, que siguieron a una despedida íntima de la familia, se realizaron a la cabecera del ataúd -abierto- que contiene los restos de quien fue el primer Presidente de la restauración del Estado de Derecho.

Primero hizo uso de la palabra, en forma espontánea, el vicepresidente que tuvo Alfonsín, Víctor Martínez, y fue seguido por los mensajes leídos con emoción por el jefe del bloque de senadores, Ernesto Sanz; el presidente del Comité de la UCR, el senador, Gerardo Morales, que se quebró al final; el ex presidente de Brasil, José Sarney; el presidente de la Cámara, baja, Eduardo Fellner, y el vicepresidente, Julio Cobos.

Casualmente, el discurso de Fellner, el único peronista al que tocó despedir en el Congreso los restos de Alfonsín, fue más breve de todos. Desde temprano prosiguió el incesante desfile de personalidades de la política por el Salón Azul para despedir a Alfonsín y dar sus respetos a la familia del ex Presidente, que continuó viviendo su dolor por la pérdida en la intimidad del Salón "Eva Perón" del Senado.

La nieta de Alfonsín, Rocío Alconada, fue junto al Ricardo Alfonsín, su hijo dedicado a la política, las caras visibles de la familia del ex Presidente, que preservó a la viuda, Lorenza Barrenechea, de todo contacto con la prensa.

Para participar de las exequias volvieron a la capilla ardiente el ex presidente, Fernando De la Rúa, el ex canciller, Dante Caputo, y los ex ministro de Economía, Juan Vital Sourrouille y Jesús Rodríguez, además de correligionarios y amigos que ya habían estado el miércoles en el velatorio.

También pasaron por el lugar el procurador general Esteban Righi, que departió en un rincón con parte de los ex miembros de la cámara federal que juzgó a las juntas militares León Aslanián, Jorge Valerga Aráoz, Jorge Torlasco y Guillermo Ledesma; después llegó también Ricardo Gil Lavedra.

De parte del Poder Ejecutivo concurrieron a despedir al máximo referente de la nueva etapa democrática de la Argentina los ministros de Interior, Florencia Randazzo; de Trabajo, Carlos Tomada; de Educación, Juan Carlos Tudesco y el jefe de gabinete, Sergio Mazza.

También participaron de las exequias los gobernadores de Buenos Aires, Santa Fe y de Córdoba. También estuvo el jefe de Gobierno porteña, Mauricio Macri.

Después de la despedida institucional, el hijo de Alfonsín, Ricardo, se asomó al exterior del Palacio, que da hacia la avenida Entre Ríos, para saludar a la multitud que, sin importar la lluvia, permaneció estoica frente al Congreso.

En tanto, el ataúd era cerrado y bajado al subsuelo del Palacio para acondicionarlo para su traslado en la cureña del Ejército al cementerio de la Recoleta. Pero antes se realizó una misa de cuerpo presente oficiada en la explanada alta del Palacio por el obispo de Santa Fe, José María Arancedo, quien es primo del ex Presidente.