¿Sirve estar bien con Mauricio Macri? es la pregunta que recorre las mesas de café por estos días. En el Ejecutivo local no tienen dudas, porque a ellos les toca gobernar y saben que una pelea con las arcas nacionales los llevaría al déficit provincial y al fracaso político. Los pocos peronistas ortodoxos que quedan, fundamentalmente los que no están en gestión, dicen que tan pegados a Macri no sirve, ya que apuestan la vida al fracaso del Presidente. Y los de la oposición dicen que sí, que hay que apoyar, por obvia circunstancia, y porque creen que si al Presidente le va bien, a ellos también. En medio de estas lógicas diferentes opiniones, esta semana ocurrieron hechos políticos de trascendencia que pusieron a prueba la difícil paz entre esas posiciones: el peronismo nacional le dio un fuerte bofetón a Macri sancionando una Ley que el mandatario tuvo que vetar y, en el mismo lapso de tiempo, el nuevo presidente del PJ local, Sergio Uñac, bajó línea: ‘La prioridad es gobernar San Juan. Vamos a marcar las diferencias, pero sin pelearnos con nadie’, dijo. Como si esa suerte de contradicciones peronistas fuesen poco, el titular del Banco Interamericano de Desarrollo, en una histórica visita a San Juan, le dijo a este diario ayer que el crédito para Agua Negra sale ahora y no antes porque Cristina Fernández ya no gobierna el país. Paradoja: la gestión en la que más se apoyó la provincia para avanzar en el proyecto era, a su vez, la que más lo perjudicaba. Y no sólo eso, el domingo pasado el diputado nacional Eduardo Cáceres, referente PRO sanjuanino, anunció un plan de obras de $500 millones que pegó duro en Casa de Gobierno, ya que lo consiguió de manera directa. En pocas palabras, hay una sutil convivencia entre la Nación, el PJ sanjuanino, el PJ nacional, el Gobierno provincial y los referentes macristas sanjuaninos, que Uñac está dominando, pero que tironean cada vez más.
Sergio Uñac, como ya se ha descripto en estas líneas, tiene que hacer malabares para mantener la armonía en un peronismo que aún está dolido por los fracasos electorales y conmovido por el cambio de época y actores. Y debe, a su vez, no perder el Norte por el que está donde está: gobernar. Del otro lado está su amigo Gioja, quien ha empezado a empuñar la espada opositora con ganas. La postura del diputado, se quejan desde el entorno del pocitano, complica las gestiones de los funcionarios sanjuaninos en los pasillos amarillos de los ministerios nacionales.
Gioja dice que eso no es así y aprovecha para tirar una inquietante frase: +Tengo que ocupar el lugar de opositor. ¿O querés que lo haga Cristina?+. No está mal la definición. Si se mira del lado del macrismo, conviene mucho más pelearse con Gioja que con la expresidenta. Por ahora el actual Gobernador es el que más se aprovechó del juego, si es que existe: según Eduardo Cáceres, la provincia ya recibió más de 1.000 millones de dólares extra de la deuda que acarreaba el kirchnerismo con Gioja. Y en ese juego, las declaraciones de Luis Moreno, el líder del BID a DIARIO DE CUYO, al aclarar que el túnel a Chile fue la primera obra por la que pidió Mauricio Macri, suman puntos a la postura del sanjuanino: cerca sirve.
No sólo eso dijo Moreno, también argumentó el inédito apoyo del BID al túnel sanjuanino contando, palabras más, palabras menos, que el crédito no salió antes porque Cristina era quien gobernaba.
Hay dos máximas para poder hacer la obra del túnel que cualquiera debe entender: sin los gobiernos nacionales de Chile y Argentina no se puede hacer nada y, a su vez, sin organismos como el BID que presten la plata, tampoco. Cristina estaba peleada con el Mundo y con Gioja.
En todo este juego no hay que olvidarse de los opositores: Eduardo Cáceres tiene llegada y Roberto Basualdo también. Al senador se lo ve distraído, pero tiene más relación con el macrismo de lo que muchos creen y no vaya ser que esa relación termine tapando otras más obvias, hay que ver qué ganas tiene Basualdo de provocar ese movimiento.
Hay un nuevo orden que a muchos les cuesta. Algunos ya no dominan lo que antes y piensan que lo hacen o que podrán hacerlo. Y otros están sorprendidos por el manejo que han logrado. Cada vez que aparecen movimientos fuertes como los de esta semana, se pone a prueba la armonía. Esta semana se sobrevivió a costa de muchas maniobras y, por ahora, ganó la provincia. Viva la armonía, entonces.

