El canciller Héctor Timerman habló de Bravo como el hombre que "desde cualquier lugar que le tocó ocupar se preocupó de que los beneficios fueran para todo el país" y por esa tarea no dudó en calificarlo como "uno de los mejores o el mejor embajador que tuvimos ante la Federación Rusa".

Contó que cuando se enteró de la noticia, la presidenta Cristina Fernández, "me llamó preocupada para saber si íbamos a estar presentes y cómo no íbamos a estar si todos nosotros quisimos y respetamos a Leopoldo Bravo".

"Yo sé del orgullo que él tenía de representar a la Argentina en la Federación Rusa", dijo el jefe de la diplomacia argentina, y recordó que "alguna vez en reunión de embajadores nos prometimos visitarnos en los países donde servíamos, yo en Washington y él en la Federación. No fue posible, su enfermedad nos impidió que concretásemos ese sueño así es que cuando vaya a la Federación Rusa sabremos rendir ahí el homenaje que Polo Bravo se merece".